viernes, 16 de septiembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 16 DE SEPTIEMBRE.


El invernadero valencianista de la República Dominicana.

En ocasiones, los beneficios que se producen en los niños que participan en los proyectos que proponemos y lideramos son difíciles de medir y evaluar, pero la historia del joven Eduardo Echevarría es muy ilustrativa del cambio profundo que perseguimos en mentes y vidas. Lograr cambios de actitud y autoestima en los niños es finalmente el objetivo, tanto en el caso de Eduardo como en el de muchos otros niños que han participado en nuestros proyectos de Guatemala, República Dominicana, Nicaragua y Ecuador recientemente. La historia de Eduardo es la de tantos otros…
Eduardo Echevarría es un joven de doce años de edad quien, tras el fallecimiento de su madre, ingresó junto con sus cuatro hermanos en el proyecto que la Penya Valencianista per la Solidaritat lideraba junto a la organización “Nuestros Pequeños Hermanos” en la República Dominicana, programa en el que compaginamos deporte solidario y adiestramiento en labores agrícolas. En una ocasión, por su comportamiento rebelde y difícil, estuvo en puertas de ser expulsado y tener que dejar el hogar que teníamos para ellos, como lo tuvo que dejar su hermano mayor, Roberto, al que se sentía muy unido. Eduardo, rebelde y conflictivo, agresivo en sus enfados, temperamental, solitario y poco sociable, caracteres comprensibles en un niño con un pasado difícil y violento, mostró progresivamente interés hacia el proyecto; hechos como trabajar con alegría, madrugar o la puntualidad en la llegada al invernadero demostraban que algo estaba cambiando en él.  Pronto demostró ser un chico inteligente, muy observador y que aprendía rápido. Su colaboración en las tareas acarreando tierra con la carretilla, desmalezando y llevando y trayendo las herramientas hizo que pronto captara nuestra atención. Su interés por aprender nos llevó a enseñarle matemáticas, practicar la lectura, el juego del ajedrez, y el uso del ordenador, produciéndose paulatinamente un cambio muy positivo en su actitud y en su comportamiento y comenzando a relacionarse mejor con los compañeros y profesores y recuperando el interés en la escuela. Su participación en las actividades de la Penya Valencianista por la Solidaridad también hicieron que se integrara y socializara con el resto de los compañeros del equipo de fútbol. Sus calificaciones finales de Diciembre del 2009 nos sorprendieron a todos pues estaba estigmatizado y catalogado en la escuela como un joven difícil y rebelde. Su nota de 9,3 en matemáticas es el mejor indicador del cambio de este joven pues su temperamento agresivo, su desdén por la escuela y los estudios se convirtieron en un carácter más afable y cordial. Fue ganando confianza y seguridad en sí mismo y el optimismo y las ganas por aprender enraizaron en la mente de este joven. Cuando a un niño o joven de pasado tormentoso y difícil se le da responsabilidad y cariño, se le hace sentir importante, apreciado y querido, el camino del cambio queda allanado y desaparecen sus actitudes negativas hacia la escuela y hacia la autoridad de los maestros y entrenadores.
Hay que resaltar que este impulso no hubiera sido posible sin el necesario liderazgo, sabio y comprometido, de Eduardo Briones y Pilar como los más insignes adelantados con los que contamos. Y es que algo tan aparentemente sencillo como enseñar a los niños a producir  sus propias hortalizas en su invernadero y cuidar el árbol frutal que han plantado, junto con la integración en el equipo deportivo demuestra el efecto multiplicador extraordinario del fútbol y de la tierra, de la amistad y el compromiso con los valores en los que la Penya Valencianista per la Solidaritat cree más firmemente que nunca…

viernes, 2 de septiembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 2 DE SEPTIEMBRE.



"UNA SINGULAR CAUSA PARA FORTALECER LA SOLIDARIDAD VALENCIANISTA EN CARTAGENA DE INDIAS"


Se escucha asiduamente que Cartagena de Indias es el centro turístico y cultural colombiano por excelencia del Caribe, además de ser una ciudad antigua e histórica. Pero su esplendor también tiene sus contrastes. Uno de ellos es un crecimiento vertiginoso partiendo de una ciudad pequeña que se ha celebrado los 483 años de su fundación por el adelantado español Don Pedro de Heredia un 1 de Junio de 1533. Además de ostentar el título de ser la “Ciudad Cuna de la Libertad” en la nación colombiana por ser la primera en lograr la independencia un 11 de Noviembre de 1811, es hoy la más requerida por los múltiples viajeros nacionales y extranjeros para tenerla como lugar de visita obligada.
Pero, rodeada de barrios de estratos cero, uno y dos, el entorno que la circunda ha propiciado un crecimiento demográfico y un desarrollo urbano desproporcionado y deforme, difícil de controlar por la afluencia de desplazados por la guerrilla que se radican allí, llegando su número al 40% de la población global y superando a los nativos y raizales que por tradición la habitan. En este entorno se ha hecho necesario el nacimiento de un proyecto que se convierte en una alianza entre la Penya Valencianista per la Solidaritat, los estudiantes de Trabajo Social del Colegio Mayor de Bolívar, la “Fundación Gómez Cerezo” de Valencia, la municipalidad y los líderes naturales de las comunidades más deprimidas de los barrios de Flor del Campo, Colombiatón, Bicentenario, Villa de Aranjuez, Las Torres, Urbanización Ciudadela India Catalina y El Portal de la Cordialidad. En estos lugares reina silenciosamente la degradación familiar producida por la falta de una educación básica elemental, las pandillas, la violencia, los embarazos no deseados a edades muy tempranas y los casos múltiples de drogadicción. Es nuestra adelantada Mirta Sotomayor la que lidera de forma comprometida nuestra acción de integración deportiva infantil en compañía de alumnas y líderes que encabezan la valiosa iniciativa de hacer realidad la creación de la ¨Clínica de lo Social¨, herramienta idónea para tratar de erradicar y sanar para siempre todas esas brechas que aún prevalecen y que mitigamos con nuestros aportes en material deportivo, educativo, económico y humano. Estas comunidades adolecen actualmente de verdaderos programas de salud infantil, de una práctica pedagógica a los menores de edad, de asistencia social a niños y adultos y de una sana convivencia para la práctica de las diferentes disciplinas deportivas.

viernes, 19 de agosto de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 19 DE AGOSTO.



Solidaritat Valencianista en Camboya 

Camboya sufrió un atroz régimen comunista desde 1975 hasta 1979, periodo durante el cual se produjeron multitud de atrocidades y de las que la actual sociedad aún sufre sus secuelas. 
Los niños de entonces son los padres de ahora y, debido a lo vivido, hoy en día, además de una penosa existencia en condiciones límite, sus hijos pagan sus males del pasado (violencia, drogas, venderlos, obligarles a trabajar desde pequeños). Los niños deben ir a ​"buscarse la vida​"​ para traer dinero a casa y uno de sus "trabajos" es ir al basurero a remover la basura para encontrar plástico y luego malvenderlo fuera del basurero. 
Es aquí donde comienza la labor de la ONG, PSE (Por la Sonrisa de un Niño) en francés. En 1995, los fundadores, el matrimonio formado por Marie-France y Christian des Paillères, pudieron observar cómo los niños trabajaban en el basurero en condiciones ​infrahumanas​ (pasaban allí todo el día niños desde los tres años de edad, descalzos, y algunos morían aplastados por los camiones, ​durmiendo allí y comiendo restos que encontraban) y, ​a la vista de tanto horror desgarrador, decidieron​ ponerse manos a la obra y​ ayudarles. ​ 
C​omenzaron por alimentarles con platos de arroz pero se dieron cuenta que debían hacer mucho más para lograr que dejaran el basurero para siempre​​. Por ello decidieron recaudar dinero y construir un colegio fuera del basurero que, con el paso del tiempo, ha ido creciendo y se ha llegado a convertir en una gran ONG, la cual no sólo forma a niños para que puedan acceder a las escuelas, sino que ofrece cursos de formación profesional, guarderías para los más pequeños para que las madres puedan trabajar, trabajo para algunos padres de los niños e incluso un nuevo proyecto en el que se han construido casas para familias que vivían en condiciones extremas dentro de las ya lamentables en las que viven la mayoría de ellos. Todo ello se produce con una recompensa para los padres, los cuales quieren y necesitan que los hijos trabajen y traigan dinero a casa para poder subsistir. Es por ello que la ONG facilita a cada familia unos cuantos kilos de arroz semanales. 
Además de llevar a cabo los proyectos de escolarización, durante el año 2003 se inició el proyecto "Summer Camp", programa de continuidad escolar en el que tuvimos la oportunidad de colaborar como voluntarios. Los campamentos de Julio y Agosto comenzaron cuando se percataron que muchos de los niños tras el verano no volvían a sus respectivas clases, muchos de ellos eran forzados a trabajar durante el verano y, o no tenían la oportunidad de volver porque en casa la idea no era bienvenida, o ellos mismos perdían la costumbre de volver. Es por ello por lo que el Summer Camp está enfocado a la continuidad de los niños en los diferentes centros, pero sobre todo a que disfruten, jueguen, desconecten, se alimenten... en fin, que tengan un día de verano como cualquier otro niño en otra parte del mundo. 
Un día normal en uno de los Summer Camp​ de PSE​ (hay alrededor de veinte por toda Camboya y cada uno con un mínimo de 1.000 niños diarios), empieza con las duchas y desayunos, continúa con los diferentes juegos, se almuerza, se les da de comer, se les deja hacer siesta (muchos de ellos deben trabajar por las noches por lo que su descanso durante el día es necesario), y finaliza con más juegos y merienda ya que es necesario para que acaben el día con fuerzas porque muchos no tienen la oportunidad de comer hasta el día siguiente que vuelven al Summer Camp. 
Al final de cada semana, a aquellos niños que hayan acudido durante al menos tres días al Summer Camp se les recompensa con un kilo de arroz (así también se "premia" a los padres que no han podido mandar a sus hijos a trabajar para traer dinero/comida a casa ya que hay que tener en cuenta que la mayoría de las familias viven de lo que los hijos traen a casa después de trabajar y es una verdadera tragedia). 
Durante el Summer Camp unos trescientos voluntarios de España, Francia, Reino Unido, EEUU o Alemania tienen la oportunidad de vivir una de las experiencias más entrañables y humanas conviviendo con estos niños y consiguiendo que sonrían, que sean felices, que ganen en autoestima y que sepan que pueden llegar como personas tan lejos como cualquier otra. Y hace ahora dos años tuvimos la enorme suerte de estar allí durante los meses de Julio y Agosto. Nos pidieron que no llevásemos más que lo imprescindible de ropa y que el resto de nuestros equipajes lo utilizásemos para llevar ropa nueva, material escolar, ropa deportiva, cosas útiles. La Penya Valencianista per la Solidaritat fue la encargada de proporcionar la ropa deportiva del Valencia C.F. pues la dedicación a los más necesitados y el amor a nuestros colores está fuera de toda duda por lo que esta fue una gran embajada de ilusión, esperanza, solidaridad y valencianismo. Cargamos con las equipaciones y hoy aquellos niños de los vertederos de Phnom Penh saben leer y escribir, saben de hábitos saludables, se están preparando para tener profesiones u oficios que les den libertad y dignidad personal y colectiva y además saben decir ¡ Amunt Valencia ¡ y saben que nuestro equipo es el mejor del mundo. Estos son “otros” que juegan con nuestros colores y nosotros con los suyos…

viernes, 5 de agosto de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 5 DE AGOSTO.


MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL

Cuando se habla de la PENYA VALENCIANISTA PER LA SOLIDARITAT todos pensamos en la gran cantidad de proyectos que la peña ha realizado y sigue realizando por todo el mundo, expandiendo el valencianismo solidario en aquellos lugares donde la maquinaria propagandística de los clubes no acude a su ayuda y desarrollo. Y sobre todo con los niños, muchos de ellos enamorados de este deporte llamado fútbol  y que por sus escasos, por no decir nulos, recursos económicos no pueden acceder a practicar este bello deporte. Pero también la PENYA VALENCIANISTA PER LA SOLIDARITAT realiza otras misiones solidarias que, no por ser menos llamativas a nivel popular, son menos importantes. Nos vamos a referir en este artículo a uno de los proyectos más satisfactorio, por no decir el que más, que se ha realizado desde la peña y que sirvió para salvar la vida a una persona.
Corrían los primeros meses del año 2003, cuando el entrenador de la peña (que ese es el cargo del Presidente) recibió un SOS de la adelantada Katja Saha en Siria (peñista residente fuera de España) ya que la mujer de una familia iraquí refugiada en ese país necesitaba urgentemente un tratamiento para una insuficiencia renal pues, de no hacerlo, los médicos le habían dado pocos meses de vida. Ese tratamiento no podía realizarse en Siria ya que el status de refugiada política de la familia y la prohibición de utilizar los órganos de un fallecido en este país no le daba derecho a utilizar la sanidad siria. Sí podía haberse realizado el tratamiento y trasplante en Beirut (Líbano), pero el traslado y el importe de la operación era superior a los 30.000 dólares, una cantidad que a esta familia le era imposible costearse. Esta mujer estaba acompañada de su hijo menor de edad.
Quiso el destino que, estando el entrenador de la peña en un coloquio deportivo en una televisión valenciana, saliera a colación el mensaje de auxilio recibido desde Siria. Uno de los contertulios, que es peñista y cuya voluntad de anonimato respetamos, se interesó por este caso y se ofreció para, si había que trasladar a esa mujer a España para realizar un tratamiento de urgencia, correr él personalmente con todos los gastos que el traslado y la estancia de las personas de la familia iraquí pudieran ocasionar. Resuelto este problema, había que tramitar lo más urgentemente posible los documentos necesarios para que se pudieran trasladar a Valencia para el tratamiento médico. Se contactó entonces con varios médicos peñistas para ver qué tratamiento era el más indicado para este caso. Así es como el 2 de Noviembre de 2003 Nabila, que así se llama la mujer enferma, y su hijo Fedal llegaron a Manises. Inmediatamente fue trasladada  a un hospital valenciano para el tratamiento de la diálisis correspondiente y a su hijo se le hospedó en una residencia que la Consellería de Bienestar Social tiene para chicos y chicas de edades similares.
El tratamiento médico fue un éxito y, a los pocos meses, Nabila ya estaba fuera de peligro aunque debía seguir acudiendo al hospital los días que los médicos habían señalado para seguir con su tratamiento. Al cabo de dos años se le informó que existía la posibilidad de que pudiera realizarse un trasplante de riñón ya que había uno que era compatible con su organismo. Con el visto bueno de Nabila se procedió a realizar una intervención que, con el tiempo, ha resultado un éxito rotundo ya que, después de trece años de la llegada de Nabila y Fedal a Valencia, están totalmente integrados en la vida valenciana. Y es que, después de estos trece años, Nabila ha conseguido que también su hija llegara a España y se beneficiara del reagrupamiento familiar tras tanto tiempo de distancia e incomunicación. Hoy, Nabila y Fedal han conseguido un puesto de trabajo y, aparte de trabajar, están estudiando para, cuando exista la posibilidad, quedarse a vivir definitivamente en España adquiriendo la nacionalidad española.

Casos como este hacen que cada vez sean más los valencianistas y no valencianistas que creen en este gran proyecto y se sientan orgullosos de que el escudo del Valencia sea un referente en la solidaridad mundial...

viernes, 22 de julio de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 22 DE JULIO.


Un murciélago en Irak.

Nos despertamos con el eco miserable de la sangre en las calles de Niza. Y eso cuando aún la afición madridista vive aún la resaca de una euforia que la historia nos ha negado en dos ocasiones en forma de Champions League. Pero, a miles de kilómetros de la zona cero de su fiesta, también un atentado terrorista acabó con la vida de un grupo de seguidores que estaban en una cafetería de la ciudad de Miqdadiyah, en la región iraquí de Diyala, donde se estaba viendo la final de Champions entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Ya el pasado 13 de mayo, un ataque similar contra una cafetería donde se reunía la peña del Real Madrid de la ciudad de Balad, al norte de Bagdad, causó la muerte a una decena de aficionados iraquíes del club blanco. El dedo acusador de su autoría se dirige al integrismo islámico pues su terrorismo ha visto en la grandeza del fútbol una amenaza contra la intolerancia y la esclavitud que quiere imponer en conciencias y voluntades, poniendo al fútbol occidental en el punto de mira de su fuego indiscriminado. Y es que nuestro fútbol y nuestra libertad son  símbolos contrarios a los valores que representa su mentalidad genocida.
Y esta historia también va con nosotros. Porque hace varios meses conocimos el relato de “uno de los nuestros”, alguien que tuvo que huir por la presión que muy cerca del fuego tenía que soportar por llevar nuestro escudo en el pecho y fundar la primera peña valencianista en el país árabe. Por eso, en la Penya Valencianista per la Solidaritat creemos que reproducirla tiene en estos días más sentido que nunca…
“Me llamo Manhal Ahmed, 32 años, estoy casado y soy padre de cuatro hijos. Jugador de fútbol en el Shirqat Club. Comencé a animar al Valencia en la temporada 1999. Mi sueño era jugar para el Valencia C.F. o para alguna peña que se creara para aficionados del club en Irak. Pero las circunstancias del país impidieron esta situación. Después de que el grupo terrorista DAESH (ISIS o Estado Islámico) tomara el control de nuestra ciudad, una de las medidas que tomó fue prohibir el fútbol y su promoción, inclusive los partidos de la selección nacional. Desobedecer estas leyes suponía la pena de muerte. Por eso mi familia y yo tomamos la difícil decisión de mudarnos a Bagdad recorriendo cientos de kilómetros y así poder ver los partidos del Valencia por la televisión. Pese a la dificultad para hacernos con el material necesario, pusimos las bases de la primera peña valencianista en Irak. Comenzamos a reunir gente y a difundir nuestra nueva asociación por Internet. Recibimos una gran acogida en la red con muchas visitas. Era un sueño cumplido que desde hacía mucho anhelaba.
Pero esta mañana he recibido la noticia de que mi casa estaba en llamas. Los terroristas de DAESH la quemaron por establecer la peña dedicada al Valencia y por promocionar el fútbol. Ahora estamos sin hogar, pero esperamos que los corazones de los jugadores, la gestión y los fans del equipo puedan ser nuestro nuevo hogar. Me gustaría llevar un mensaje a los jugadores: Si queréis hacer felices a mis hijos, clasificaros para la Liga de Campeones. Hacerlo aliviaría nuestras penas y nuestro sufrimiento. Finalmente, agradezco a los jugadores y al presidente su labor, así como el entusiasmo con el que la Curva Nord anima. Sois una afición maravillosa. Amunt Valencia".
Sobran las palabras. Si corren nuevos tiempos en la atención que el Valencia C.F debe prestar al valencianismo de calle, el que siente los colores aunque llueva, nieve o caigan bombas sobre las cabezas cubiertas con bufanda naranja, estas letras deben pesar. Y, si han tenido que venir de muy lejos nuevos dirigentes para instalar esta nueva mirada en el día a día del club, ojalá las nuevas actitudes renueven los valores de compromiso solidario de nuestro escudo casi centenario y que historias emocionantes como esta no caigan, una vez más, en la desidia de una gestión insensible. Porque este es nuestro murciélago en Irak. Y no podemos estar más orgullosos de los lugares hasta donde llega su vuelo…


Penya Valencianista per la Solidaritat.

viernes, 8 de julio de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 8 DE JULIO.


EL VALENCIANISMO MÁS SOLIDARIO.

Corría el mes de mayo de 2002 y la euforia estaba instalada durante casi toda la temporada en una afición valencianista que veía muy cerca un hito que, desde la consecución del último título de Liga allá por el año 1971 con Alfredo di Stéfano como entrenador y con puntales como Abelardo, Sol, Claramunt, Antón o Aníbal, no se había producido. Muy lejos, lejísimos, quedaba el título conseguido en 1947 en plena euforia de la más eléctrica de nuestras delanteras y eso nos daba pistas de que las veces en que íbamos a asomar la cabeza para oler el más preciado de los títulos internos iban a ser escasas. Tanto que sólo tres décadas han presenciado nuestros títulos ligueros. Pero esta parecía la buena. Soportando los rigores del peor clima estepario etíope, a miles de kilómetros de distancia de la zona cero de la más merecida de las alegrías futbolísticas, cuatro aficionados y socios del Valencia en labor solidaria por el cuerno de Africa se las veían y deseaban para saber si finalmente el Valencia volvía a tocar la gloria con sus dedos tantas décadas después. José María Tomás y Tío, Pilar Mateo Herrero, Alfredo José Perales Marín y José Eduardo Castell Nebot no podían hacer otra cosa que seguir las incidencias del partido definitivo a través de llamadas telefónicas a sus domicilios ya que no había otro medio para conocer las buenas noticias que se avecinaban. Finalmente, el Valencia C.F consiguió proclamarse brillantemente campeón de Liga en la añorada temporada 2001-2002 tras derrotar al Málaga en el partido definitivo de la Rosaleda con dos goles de un Ayala imperial y un Fabio Aurelio fugitivo. ¡¡¡ Y qué grande es el fútbol cuando al día siguiente, en lo más profundo de la sabana, al identificarse como valencianistas, ya había algún indígena que sabía que el Valencia era campeón de Liga y les felicitaba por ello ¡¡¡
Ya asumido que entrábamos de nuevo en la historia de los grandes, aquella alegría por el título recién conquistado no podía limitarse a vivirla desde la distancia sin más ya que aquel pálpito tan íntimo de orgullo debía desembocar en algo más grande, algo que perdurara y que mejorara la vida de los que peor lo tienen. Por eso, estos cuatro valencianistas de diáspora decidieron crear a su llegada a Valencia una Peña que uniera el amor a los colores del Valencia C.F. en todo el mundo con una labor solidaria en aquellos países que lo pudieran necesitar. Esta iba a ser una idea revolucionaria dentro del mundo del deporte y la solidaridad pues, a día de hoy, no conocemos ninguna otra institución peñista que dedique todos sus esfuerzos y trabajo comprometido a mejorar la vida de los demás. Así nació la PENYA VALENCIANISTA PER LA SOLIDARITAT para convertirse en la verdadera referencia del valencianismo más solidario.
A partir de ahí han sido ya casi quince años, con mayor o menor atención hacia nosotros por parte del Valencia C.F, promoviendo la solidaridad de los valencianistas, promocionando el deporte bajo los auspicios de nuestro Valencia C. F. en los países menos favorecidos, difundiendo los valores éticos del deporte y haciendo del Valencia C. F., en suma, un referente internacional en el mundo de la solidaridad. Todo ello nos obliga a ser especialmente creativos porque el empeño no es fácil. Nuestros fines son ambiciosos porque nosotros lo somos. No entendemos este murciélago sin generar en los valencianistas la necesidad de ser solidarios, conceder premios a quienes lo merezcan, promover el conocimiento del valencianismo en los países menos favorecidos, establecer convenios con entidades que hagan del deporte el elemento integrador de la infancia en situación de emergencia, dar conferencias que homenajeen a quienes hicieron grande a nuestro escudo o remitir materiales escolares o de otro tipo que faciliten las cosas a otros. Pero otro elemento más nos diferencia y nos hace aún más transparentes. En nuestros balances contables no caben subvenciones públicas porque serían una servidumbre que no queremos aceptar y nuestros ingresos se dedican exclusivamente a proyectos solidarios sin que haya ningún otro tipo de gasto que enturbie el verdadero objetivo. Pero, aún hoy, hay amplios colectivos de valencianistas que, a pesar de nuestra larga trayectoria de difusión en medios de comunicación, siguen sin conocernos y perdiendo la oportunidad de formar parte del valencianismo que más títulos gana, en este caso solidarios. Cada proyecto emprendido, cada instalación finalizada o cada material enviado son verdaderos títulos en nuestras vitrinas. Por eso nuestros números no engañan: 369.010,48 € de cantidades comprometidas en los proyectos, 27  Instalaciones deportivas ejecutadas y  219 equipos que juegan con nuestras equipaciones en 29 países son datos más que relevantes. Pero caben muchos títulos más en nuestras vitrinas. Por todo ello, y mucho más, nuestros casi 500 peñistas son más necesarios que nunca porque son tan necesarios como siempre… Esta oportunidad que nos da SUPERDEPORTE para contar regularmente lo que nos compromete y emociona es una alianza que agradecemos y que nos va a engrandecer a ambos. AMUNT VALENCIA SEMPRE… el de la solidaridad.


Penya Valencianista per la Solidaritat.

domingo, 29 de mayo de 2016

La PVS en la II "Family Weekend".







El Valencia Club de Fútbol es pionero en una actividad lúdica que une la pasión de nuestro deporte con el sentimiento hacia el equipo. Así, los días 27 y 28 de mayo, en el marco incomparable del antiguo cauce del Río Turia de Valencia, se ha celebrado la segunda organización del ‘Family Weekend’, evento que ha acogido muchas actividades  festivas y a la que nuestra PVS no podía faltar. Nuestra carpa ha acogido a multitud de niños y mayores para proporcionarles espectáculos de magia, pintura de caras con los colores del Valencia y juegos de manualidades que han hecho que el nuestro fuese gratamente aceptado por todos. Explicar nuestros proyectos solidarios y nuestra razón de ser han difundido el conocimiento de lo que somos y hacemos. Amunt Valencia.