martes, 3 de enero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 23 DE DICIEMBRE.



UN PROYECTO DEPORTIVO EN ECUADOR.

En los años 2015 y 2016 la Penya Valencianista per la Solidaritat ha llevado a cabo en Ecuador un proyecto en favor de la infancia más desfavorecida, tras el éxito de los años anteriores de su alianza con Nuestros Pequeños Hermanos en Guatemala, República Dominicana y Nicaragua. Esta iniciativa aúna adiestramiento en horticultura para que los niños sepan el valor de la tierra y lo que te devuelve en compensación al trabajo dedicado a ella y un proyecto deportivo de integración y superación personal. Los “alma mater” gemelas de este proyecto han sido nuestros adelantados Eduardo y Pilar, quienes con su compromiso hacen que estos proyectos cambien vidas. Y múltiples han sido con su liderazgo las acciones realizadas para llevar los colores del valencianismo más solidario  a los niños de los rincones más apartados del mundo que carecen de lo básico para llevar una vida digna.
El inicio del proyecto fue la entrega de 153 uniformes y botas de fútbol para niños, niñas y jóvenes con edades comprendidas entre los ocho y los dieciséis años de la zona conocida como “Clementina”. Desde el principio los entrenamientos se convirtieron en diarios de lunes a viernes en horario de 14 a 16 horas. Poco a poco la vinculación de los niños y el respeto a su nuevo entrenador hace que comiencen a inscribirse cada vez más niños y por eso llegan a ser más de cien los integrantes de las dos categorías sub 8 y sub 10 que van a entrenar con Eduardo. Pronto se va a hacer necesario iniciar el equipo sub 8 con niños de seis y siete años por la afluencia de niños nuevos y para evitar que se queden sin jugar. Pero, como no hay aprendizaje sin competición, se organizó un torneo hexagonal sub 10 formando seis equipos entre los propios niños de los entrenamientos, cuyos equipos tomaron nombres de animales elegidos por los niños (Delfines, Pumas, Leones, Caballos, Tigres y Osos). Y, como todos tenían que colaborar en adecentar el terreno de juego, se imponía la construcción de bancos en el campo de fútbol y estos fueron hechos por Eduardo y algunos de los niños con restos de madera de la carpintería. Ya para entonces las equipaciones fueron insuficientes y se hizo a la Penya Valencianista per la Solidaritat un segundo pedido y entrega de cincuenta y tres uniformes y treinta y seis pares de botas de fútbol para los niños nuevos que se fueron inscribiendo en los equipos. Una actividad especialmente querida por los niños fueron los entrenamientos en el río que coincidieron con el comienzo de las vacaciones escolares y que servían también para enseñar a nadar a los niños que no sabían. Para ello, cada jueves se alquilaba una camioneta para transportar a unos cuarenta niños y darles la merienda después del baño.
Y en las clases responden. Es una experiencia enseñar a los niños en las clases de matemáticas las tablas de multiplicar y conceptos de unidades, decenas, centenas y millares viendo los progresos cuando la recompensa es tener un balón de fútbol por el que hacen los mayores esfuerzos. Además, hicimos entrega de veinte equipaciones de fútbol para los niños acogidos en el Hogar “Niños Queridos” que es un orfanato humilde situado a las orillas del río Babahoyo en el que viven veinte niños y adolescentes huérfanos o abandonados. Esta era la primera vez en su vida que tenían un uniforme y unas botas de fútbol por lo que la entrega de estos fue un día de fiesta inolvidable en sus vidas y llevamos también una gran tarta de chocolate para celebrarlo. Por eso también fue un gran acontecimiento para ellos participar en partidos amistosos entre los equipos sub 8 y sub 10 de “La Clementina” contra otros equipos de las mismas categorías de otros municipios cercanos como Pijuyo, Baba y Catarama. Estos partidos fueron una gran motivación para los niños y además se logró aumentar el compañerismo y la amistad entre ellos. Es nuestra obligación inculcar en los niños los valores éticos del deporte y del valencianismo como son el respeto, la generosidad, el esfuerzo, el afán de superación y, por encima de cualquier otro, un nuevo valor que desconocían; la SOLIDARIDAD que ahora conocen y practican gracias  a la Penya Valencianista per la Solidaritat. Un simple gesto como saludar a los jugadores del otro equipo es ya una costumbre arraigada en ellos. Finalmente, una nueva donación de equipaciones de fútbol de la Penya Valencianista per la Solidaritat a la nueva “Escuela del Milenio” inaugurada en el municipio de La Unión y con capacidad para 1200 alumnos, lugar al que este año escolar van a ir a estudiar todos los niños de La Clementina, fue el colofón de este emocionante proyecto y el seguro cambio e impulso de la vida de tantos niños con carencias.


domingo, 11 de diciembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 9 DE DICIEMBRE.


UN NIÑO, UNA OPORTUNIDAD.

En esta magnífica oportunidad que nos ha dado Superdeporte para ser altavoz de la mejor solidaridad valencianista hemos desgranado hasta ahora proyectos que la Penya Valencianista per la Solidaritat ha desarrollado en el Tercer Mundo pero tenemos que decir que en esto de las necesidades infantiles y los sueños por completar… Valencia también existe. Es por ello por lo que estamos desarrollando tres proyectos deportivos en nuestra ciudad en tres colegios de los barrios en situación de mayor emergencia (Nazaret, Fuensanta y Malvarrosa), con una infancia carente de muchas cosas que nos parecerían impensables en este occidente feliz. Historias como la que sigue son ejemplo de que vamos por el buen camino.

Eran las 11.32 del jueves 21 de Julio y su gran preocupación del día era preguntar al coordinador de deportes del Colegio Jesús-María Fuensanta de Valencia si ya sabía quién iba a ser el entrenador de la siguiente temporada. Y es que en este paréntesis del verano, entre el subidón de acabar el cole una vez más y el comienzo del nuevo curso escolar, las actividades pueden ser infinitas junto a la familia o, por el contrario, puede que haya demasiadas horas muertas y el aburrimiento impere en algunos chavales. Esto ocurre en el barrio de la Fuensanta que se caracteriza por ser un barrio de nuestra ciudad formado por una necesidad acuciante después de la riada de 1957 de hace ya cincuenta y nueve años. Las ayudas del Estado más las ayudas de la Comunidad de Murcia, que además da nombre a la plaza donde se encuentra el colegio, plaza de Murcia, hicieron posible que las familias ocuparan estas viviendas de aluvión. Hoy las familias que viven en este barrio han sufrido de lleno la crisis haciendo que el paro afectara a muchas de ellas por lo que, dentro de estas familias, las cualificaciones académicas apenas existen y todo esto genera escasos recursos económicos. Por tanto, esta situación social deja sin horizonte a los niños y niñas del barrio que necesitan un revulsivo en forma de centro escolar comprometido con ellos. Y nuestro colegio, ahora que tiene a los chavales en sus manos, lo que pretende es darles forma para que vean en el deporte una alternativa y una forma de vida que da oportunidades a todos y en la que la inclusión hoy es un hecho real. Y es que el barrio de la Fuensanta es un barrio vivo, desconocido por muchos por hallarse fuera de cualquier circuito turístico, rodeado por unas avenidas, que no calles, con mucha historia en nuestra ciudad, como son la avenida del Cid, la avenida de las Tres Cruces y la avenida de Tres Forques.

Y aquí se cruzan las dos mejores “avenidas” que el deporte del Colegio Jesús-María Fuensanta podía esperar; una, el propio colegio y, la otra, la Penya Valencianista Solidaritat. Todo empezó un dos de Enero de 2.014 y, como todos los principios de año, aquel empezó con nuevos retos. Este reto podemos decir que ha empezado a consolidarse sobre todo porque los objetivos del proyecto estaban claros; queremos que los niños hagan deporte y ocupen su tiempo mejorando deportivamente pero, sobre todo, que sean solidarios con los demás, que respeten, que formen un equipo, que tengan un sueño y que ese sueño les permita, en definitiva, ser mejores personas en el mundo. Porque lo que se pretende en este colegio es que los chavales desarrollen su personalidad íntegramente y que crean que el mundo puede ser mejor gracias a ellos y a través del deporte. Para conseguirlo la Penya Valencianista per la Solidaritat asume los costes de tres equipos de fútbol sala y tres de baloncesto de varias edades y sin barreras de género.


Hemos empezado el artículo hablando de un chaval que preguntaba si había un entrenador para la siguiente temporada. Él es Adrián, de etnia gitana, con un corazón enorme, un chaval que ayer no quería entrenar o prefería quedarse jugando por la calle, pero hoy es el que pide compromiso a su grupo, un capitán, un fijo en cada día de colegio, una alegría para los compañeros, en definitiva, un ejemplo de los resultados que da el proyecto del Colegio Jesús-María Fuensanta con la Penya Valencianista per la Solidaritat y que hará que las pequeñas calles del barrio algún día se conviertan en avenidas… 

viernes, 25 de noviembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 25 DE NOVIEMBRE.

LA VITAMINA DEL DEPORTE EN NAZARET

Todo barrio tiene un espacio que le define; una biblioteca importante, una calle comercial, unas buenas instalaciones deportivas, una plaza emblemàtica... Uno de los múltiples espacios que el barrio de Nazaret identifica como imprescindible es el Colegio de Nuestra Señora de los Desamparados y, en los últimos cuatro años, un proyecto que este centro ha apoyado: el PROYECTO NSD+ NAZARET.
Este proyecto nació con el objetivo de ser una extensión del centro educativo pues cuatro años atrás el Colegio Ntra. Señora de los Desamparados carecía de una propuesta extraescolar que diese servicio a sus alumnos. Para entender esto hay que saber que el colegio es un un C.A.E.S. (Centro de Acción Educativa Singular) , donde muchos de los y las alumnos/as experimentan grandes dificultades para finalizar sus estudios obligatorios satisfactoriamente y donde, desgraciadamente, el absentismo escolar, las faltas disciplinarias y el bajo nivel académico están a la orden del día por los graves problemas que atraviesan sus familias.
Pero desde la creación del proyecto la rutina de los niños y niñas del barrio cambió sustancialmente. Ahora el centro no cierra sus puertas a las cinco y media sino que, al acabar la jornada lectiva, ciento siete jóvenes voluntarios que conforman el proyecto se ponen en acción principalmente a través de dos programas. Por un lado, el “programa DxE” (Deporte por Educación) y, complementando este, el “programa Siroco”.  El objetivo del proyecto ha sido desde el primer momento motivar e incentivar a los alumnos mediante herramientas de ocio y de recreación, principalmente el deporte. En este sentido, se pretende que a través de la práctica del fútbol sala y el baloncesto los alumnos mejoren su conducta y su rendimiento académico. Para llevar a cabo eso, cada equipo cuenta con la figura de un entrenador y un tutor. El entrenador se encarga de dirigir al equipo en el àmbito deportivo; Entrenamientos, aprendizaje de habilidades motrices, mejora de las capacidades físicas... mientras el tutor tiene un papel de acompañamiento y ayuda a los niños que media en todos los conflictos que aparecen. Este voluntario trabaja en conjunto con el profesorado del colegio haciendo un seguimiento de su comportamiento en las aulas, exigiendo buena conducta y el cumplimiento de los deberes diariamente para poder entrenar y jugar. Por otro lado, el programa Siroco dedica sus esfuerzos concretamente a brindar orientación y apoyo académico a los beneficiarios: Técnicas de estudio, explicación de contenidos que no han podido ser alcanzados durante las clases, etc,... En estos cuatro años el proyecto NSD+ ha pasado de tener cinco voluntarios y treinta y dos beneficiarios a ciento siete voluntarios y más de ciento cuarenta beneficiarios por lo que los números cantan.
Y, aunque no exento de dificultades, sí que se puede afirmar que la tarea que semana tras semana realizan los y las voluntarias ha conseguido transformar la vida, ya no solo de los beneficiarios, sino también del propio colegio y, por extensión, la vida del barrio. Podemos decir que la fórmula mágica para que este proyecto crezca año tras año no es otra que la dedicación desinteresada de los jóvenes que conforman el equipo de voluntarios. Estos se han convertido desde la convivencia fraterna en referentes de los chicos y chicas que seis días a la semana participan de todas las actividades y son ya sus verdaderos “hermanos mayores”. Así, podemos contar casos de chicos y chicas con nombre y apellidos que a raíz de la aparición de sus entrenadores y tutores han empezado a tomar un interés por los estudios que antes no tenían y a afrontar la vida desde otra perspectiva más positiva y esperanzadora. No obstante, y en palabras de la dirección: "Estos casos nos motivan y alinean a todos los voluntarios para continuar con esta tarea, pero somos conscientes de que aún queda muchísimo trabajo por hacer ya que todos nuestros beneficiarios merecen una oportunidad para desarrollarse como personas y, muchas veces, el entorno no les brinda esa coyuntura”.
En la actualidad el proyecto se ha exportado a nivel nacional. Prueba de ello son los centros que desde Valencia han llegado a Murcia, que recientemente han implantado una estructura parecida basada en la organización del proyecto NSD+ y, en concreto, del Programa DxE. Para poder hacer toda esta tarea y cuando el proyecto no existía por falta de recursos económicos se acudió a la Peña Valencianista per la Solidaritat para que, desde su espíritu de compromiso con los más necesitados, apostara desde el primer momento por los niños con más necesidades de la ciudad de Valencia, pero a la vez con más potencial de la misma. De esta manera. y marcando el camino a otros benefactores, desde el primer día confiamos apoyando económicamente, con material deportivo y con becas que recompensan el trabajo bien hecho para que los niños tengan una visión del futuro más esperanzadora.
Esta expansión y la repercusión que ha tenido el proyecto dentro y fuera del barrio hacen pensar en este innovador modelo como una herramienta que utiliza el deporte como principal recurso para combatir el absentismo escolar y la prematura e injusta expulsión que sufren muchos niños y niñas con una situación compleja en nuestra sociedad. Deporte, voluntariado y mucho amor transforman nuestra sociedad, dando lo que se merecen a los que menos tienen. Amor y justicia donde se encuentra la Peña Valencianista per la Solidaritat en un lugar principal. Amunt Sempre.

viernes, 11 de noviembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 11 DE NOVIEMBRE.



COMPROMETIDOS CONTRA EL CÓLERA.


Contábamos hace dos semanas que nuestro viaje a Haití tuvo como finalidad inaugurar el campo de fútbol sala que la Penya Valencianista per la Solidaritat había construido en el “Nuevo Hogar St. Louis” y al que dimos el merecido nombre de Antonio Puchades. Allí visitamos otras obras realizadas por el Padre Rick como hogares para huérfanos menores de seis años, hospitales pediátricos para niños enfermos de VIH/SIDA, tuberculosis, cáncer, centros de rehabilitación y tratamiento para niños discapacitados y de rehabilitación de adultos, centros de formación y empleo para jóvenes sin recursos que aprenden un oficio, o un programa de construcción de casas para las comunidades de barrios marginales. 
En todas estas visitas fuimos escoltados por agentes de seguridad armados y nos alojamos en unas sencillas casitas construidas por el Padre Rick para los voluntarios dentro de un recinto vallado y fuertemente vigilado de día y de noche y del que no podíamos salir sin la compañía de los “seguratas”. Tal es el grado de inseguridad y peligrosidad de Puerto Príncipe y en general del país, que los “cascos azules” de la ONU se pasean tranquilamente, sin conocer ni siquiera al Padre Rick que lleva más de treinta años en Haití, ni en qué consiste su misión. Nuestros sentimientos a la vuelta del viaje, tras analizar y ordenar impresiones, emociones y vivencias, eran contradictorios. Por un lado, teníamos un sentimiento grande de tristeza porque se confirmaba de nuevo la creencia de que los Organismos Internacionales no hacen todo lo que debieran; que los millones de euros aportados por la generosidad de la gente ante la desgracia del terremoto no se veían aplicados en la reconstrucción del país ni de sus instituciones ni en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, y que la esperanza de que esto mejorara en breve plazo de tiempo era ilusoria. Aún hoy, 3,6 millones de haitianos, que son un tercio de la población total del país, viven en situación de inseguridad alimentaria o, lo que es lo mismo, no pueden acceder a alimentos suficientes para cubrir sus necesidades. Junto a estos, un millón y medio de ellos directamente pasa hambre y está al borde de la desnutrición; es el doble de la cifra que se registraba hace solo seis meses. Todo esto ocurre en un país que aún no ha conseguido superar las secuelas del terremoto de 2010 pues 59.000 personas siguen viviendo en campos de desplazados y tampoco se ha logrado ganarle la batalla a un cólera al que se enfrentan de nuevo como consecuencia del reciente Mathew.
Pero, al mismo tiempo, teníamos y seguimos teniendo sentimientos de esperanza y de alegría ya que hemos comprobado el fruto de los esfuerzos realizados por personas reales, muchos jóvenes voluntarios, muchos médicos y enfermeras, muchos maestros, muchos religiosos, que dedican su vida a erradicar la pobreza y la violencia intentando devolver la dignidad a los más desfavorecidos y cubriendo sus necesidades básicas al poner a su alcance los medios para su educación y para su atención sanitaria. También estábamos muy contentos por haber comprobado que la modesta aportación de nuestra Penya Valencianista per la Solidaritat con la construcción del campo de fútbol y la donación de los equipajes para los niños, había contribuido a su felicidad, -no había más que ver sus alegres caritas- y les había permitido desarrollar con plenitud uno de los derechos fundamentales establecidos en la Declaración de los Derechos del Niño 20 de noviembre de 1959 por Naciones Unidas, y desarrollada en la Convención sobre los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989, en cuyo artículo 31 queda establecido: “El niño tiene derecho al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales”.
La falta de acción, la indiferencia y la lentitud y pasividad de quienes más obligados están a actuar, no nos tiene que desanimar en nuestro intento de construir con nuestras pequeñas aportaciones un mundo más digno y más justo para todos. En ello estamos empeñados quienes pertenecemos a la Penya Valencianista per la Solidaritat. Por eso mantenemos vivo el apoyo a la Iniciativa de la Fundación por la Justicia para tratar de reducir en lo posible el cólera que se extiende y las deficientes condiciones sanitarias de la mayor parte de la población, muy particularmente de los niños desnutridos y más vulnerables, consecuencia directa del paso devorador del huracán Mathew:

Cada tratamiento contra el cólera tiene un coste de €5.22 por persona y el de medicina general para servicios esenciales de 1.2 euros por persona.

La decisión que te pedimos es que valores a cuantos puedes y quieres ayudar a curar el cólera o a ser atendidos de emergencia. 

Solo tienes que multiplicar los que quieras por 5,22 o por 1,2 euros y transferirlo a la cuenta siguiente, consignando HAITÍ: 

ES08 3159 0015 8923 8349 5823

Muchas gracias por tu ayuda en su nombre y en el nuestro. AMUNT.

sábado, 29 de octubre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 28 DE OCTUBRE.


EL FÚTBOL SACA UNA SONRISA EN HAITÍ.

La economía de Haití es la más pobre de todo el continente americano y una de las más desfavorecidas del mundo. El 80 % de su población vive bajo el umbral de pobreza y dos tercios de ella es dependiente de la agricultura y pesca, sectores tradicionalmente organizados en pequeñas explotaciones de subsistencia, fragilizadas por la carencia y empobrecimiento del suelo disponible, la sobreexplotación y la erosión del terreno, consecuencias de una intensiva y descontrolada desforestación que ha reducido su superficie arbolada en más de un 40 %. Estadísticamente, cada dos años algún desastre natural, terremoto, inundación, tornado, huracán…, agrava el caos político y humanitario existente. En este país, concretamente en la población de Tabarre de Puerto Príncipe, la Penya Valencianista per la Solidaritat financió la construcción de un campo de fútbol-sala dentro del recinto de la escuela “Nuevo Hogar de St. Louis”, que acoge a 183 niños y niñas huérfanos a raíz del terremoto sufrido en la capital haitiana el 12 de enero de 2010. Esta escuela está impulsada por el sacerdote norteamericano Richard Frechette quien posteriormente, al constatar las deficiencias sanitarias del país, estudiaría medicina trabajando en la actualidad también allí como médico. 
En el acto inaugural del campo de fútbol se destapó la placa de cerámica incrustada en una de sus paredes dedicada a la gran figura del valencianismo “Antonio Puchades” y se celebró un partido en el que, aunque los pequeños jugadores iban descalzos, llevaban unas bonitas equipaciones del Valencia C.F. que nuestra Penya les había llevado. Ahora tenemos el proyecto de sufragar botas para todos los jugadores y jugadoras que formen los equipos de la escuela. La alegría de los niños por estrenar un campo de fútbol en condiciones nos contagió a todos los valencianistas que allí estábamos disfrutando tanto o más que ellos, al saber además que de dicho campo también se beneficiarían los seiscientos alumnos no huérfanos de la comunidad de Tabarre que acuden diariamente a la escuela primaria gratuita.
De la misma manera, nos alegró visitar las otras obras realizadas por el Padre Rick como el “Hogar St. Anne” para huérfanos menores de seis años, el “Hospital pediátrico St. Damien Chateaublond” que trata a más de 91.000 niños al año, enfermos de VIH/SIDA, tuberculosis, cáncer y desnutriciones severas entre otras enfermedades, el “Centro Kay St. Germaine” de rehabilitación y tratamiento para niños discapacitados, el “Centro Kay Gabriel” para rehabilitación de adultos. No sólo eso, también dirige el “Centro Francisville” de formación y empleo autosostenible en cuyos talleres los jóvenes sin recursos aprenden un oficio, el “Hogar Kay St.Helen” en Kerskoff, a unas tres horas de la capital, para cuatrocientos niños huérfanos y abandonados y el “Programa de construcción de casas” para las comunidades de los barrios marginales de Wharf Jeremie y de Cité de Soleil. En esta última localidad pudimos visitar las diez casas nuevas construidas por el Padre Rick junto a las preexistentes chabolas de uralita, cartones y telas raídas en las que aún seguía viviendo gente. Allí no había pobreza como la que habíamos visto en otros países en vías de desarrollo, allí había auténtica miseria e insalubridad, sufrida sobre todo por los niños más pequeños que, descalzos y semidesnudos, nos acompañaron en nuestro recorrido en medio de deshechos de todo tipo, inmundicias y vertidos de aguas fecales. Volvimos encogidos de dolor pero agradecidos a tantos que están dando su vida por otros. Los que quedaron en su no-país también lo hicieron con su dolor a cuestas y dispuestos a compartir lo recibido. Los colores y el escudo de nuestro Valencia quedó presidiendo la cancha con el nombre del gran Puchades. Hace unos días más de 1000 personas (y aún son cifras provisionales) murieron víctimas del huracán Matthew.
El terror ha vuelto, ahora disfrazado de huracán. En la Penya Valencianista per la Solidaritat hemos decidido apoyar la Iniciativa de la Fundación por la Justicia para tratar de reducir en lo posible el cólera que se extiende y las deficientes condiciones sanitarias de la mayor parte de la población, muy particularmente de los niños desnutridos y más vulnerables. Los kits de las medicinas tienen un coste bastante elevado y se envían principalmente dos tratamientos, uno para el Cólera, cuyo coste es de 5,22€ por persona (un importe total del kit de 4.700€), y otro tratamiento de medicina general, cuyo coste es de 1,2€ por persona (un importe total del kit de 12.000€). La decisión que te pedimos es que valores a cuantos puedes y quieres ayudar a curar el cólera o a ser atendidos de emergencia. 

Solo tienes que multiplicar los que quieras por 5,22 o por 1,2 euros y transferirlo a la cuenta siguiente, consignando HAITÍ: ES08 3159 0015 8923 8349 5823.

Muchas gracias por tu ayuda en su nombre y en el nuestro. AMUNT

sábado, 15 de octubre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 16 DE OCTUBRE.


VALENCIANISMO SOLIDARIO EN MOZAMBIQUE (II).

En el artículo anterior hacíamos referencia a las condiciones de un país como Mozambique del que el padre Vicente Berenguer está cambiando la vida de la juventud. En nuestra colaboración deportiva, ya en 1995 se hizo entrega del primer material donado por el Valencia Club de Fútbol y su Fundación que incluía camisetas, pantalones, botas y medias. Desde entonces y de manera continuada se han realizado nuevas entregas de material deportivo y balones en las visitas realizadas al país por la Peña Valencianista per la Solidaritat. El trabajo en equipo es esencial en el mundo de la solidaridad por lo que establecer sinergias entre la Peña Valencianista per la Solidaritat,  los “Amigos del Padre Vicente Berenguer”, la Fundación por la Justicia, el Valencia C.F. y la Fundación del Valencia C.F. ha conseguido introducir el valencianismo más genuinamente solidario a lo largo de estos más de veinte años de colaboración en Mozambique. Muchos niños, niñas y jóvenes de comunidades marginales en barrios periféricos de Maputo como Ferroviario, Chipamanine o Malanghalene se han visto beneficiados de nuestro compromiso con su formación ofreciéndoles la posibilidad de mejorar su calidad de vida y sus perspectivas de futuro  gracias a los valores que aporta el deporte a la educación. Y es que siempre hemos considerado que es un privilegio para nosotros poder compaginar y compartir la medicina con el deporte y el deporte con la solidaridad.

Por tanto, equipos del barrio Ferroviario de Maputo, de Malanghalene, del seminario de Matola, de la Misión de Taninga (donde recientemente falleció su impulsor el padre Pepe Casas), de Laulane (con las Hermanas Pilarinas al frente), de la Escuela Nelson Mandela, de Chissano en Xai-Xai, de Infulhene, de la Escuela 9 de Octubre de Resano García con más de 2.000 estudiantes y de su internado para noventa chicos y chicas, de las aldeas de Moamba, Chankulo, Incomati, Chiparango, Movene y del orfanato de Escalabrini, que acoge niños huérfanos de la calle, lucen con orgullo el escudo de nuestro Valencia C.F. Y todo ello, como siempre, bajo la supervisión y la eterna sonrisa de un padre Vicente siempre en defensa de los derechos humanos y de la infancia.

Entre las últimas aportaciones realizadas en este empeño destacamos que en el último viaje a Mozambique de 2014, una expedición de la Fundación del Valencia C.F. y de la Penya Valencianista per la Solidaritat hizo entrega de 250 kg. de material deportivo del Valencia C.F. Pero también nuestra Penya ha colaborado en la construcción de tres instalaciones deportivas en Mozambique; una de ellas en la Escuela “9 de Octubre” de Ressano García que fue financiada por la Falla Nou Campanar con campo de fútbol reglamentario además de tribuna y vestuarios y que fue inaugurado con motivo de una visita de una delegación de la Peña Valencianista per la Solidaritat y la Fundación por la Justicia con un partido entre blancos mayores y negros jóvenes y que terminó con un honroso empate a uno. En ese mismo viaje se inauguró el campo de fútbol de la “Casa Do Gaiato” (1965), institución privada de solidaridad social fundada por el padre Américo que acoge, educa e integra en la sociedad  a niños y jóvenes que por cualquier motivo han sido privados de un ambiente familiar normal acogiendo actualmente a más de ciento cincuenta niños y niñas. Por último, el campo del Club Deportivo de Nova Aliança en el barrio de Chipamanine, lugar donde varios equipos de chicos y chicas entrenan a diario y participan en competiciones con los colores del Valencia C.F.

 Pero no sólo nosotros creemos en el magnífico trabajo que se hace en Mozambique. Por ello es de justicia reconocer la colaboración en su día el Villarreal C.F. y su presidente Fernando Roig quien nos permitió llevar equipaciones de nuestro equipo vecino porque la solidaridad no entiende de colores. Por ello también queremos agradecer la siempre buena disposición de nuestro otro equipo amigo como es el Levante U.D. Igualmente tenemos que reservar un agradecimiento especial a Deportes Arnau y a su director Pipo Arnau, siempre dispuesto a colaborar en causas solidarias. “Amigos del Padre Vicente Berenguer“ nace entonces con la idea de canalizar y recaudar fondos para los proyectos educativos, construcción de escuelas, internados, comedores sociales, material escolar, proyectos sanitarios para la mejora progresiva y dotación de medios (ambulancias, instrumental médico y odontológico, cámaras frigoríficas para preservación de difuntos)  del “Centro de Salud de Resano García” así como de los proyectos deportivos anteriormente mencionados. De esta manera proseguirá la expansión del valencianismo por tierras africanas y, concretamente, en Mozambique donde se proyecta la creación de una futura peña de Valencia C.F. Porque, como dice el padre Vicente, “los jóvenes necesitan volver a creer en algo “… y nuestro murciélago es apuesta segura de compromiso solidario.