viernes, 26 de mayo de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE 26 DE MAYO.


EN EL CAMPUS MARANATHA.

Un estudio de 2014 de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales reflejaba que uno de cada dos niños y niñas gitanos acudía a un centro preescolar o una guardería en la etapa de educación infantil. España, con un 78%, se encuentra en segunda posición, por detrás Hungría (83%) y por delante de Francia (58%), en cuanto a niños y niñas gitanos que asisten a preescolar o jardín de infancia. La participación en la educación se reduce considerablemente después de la enseñanza obligatoria. En este sentido, España registra un porcentaje muy reducido (3%) de población gitana, de entre 25 y 64 años, que ha completado al menos la educación secundaria. Y eso a pesar de que en la población gitana española la matriculación en educación primaria se encuentra generalizada, pero es a partir de los 15 años cuando el número de chicos y chicas gitanos escolarizados desciende de manera muy significativa.
Los resultados académicos en primaria y especialmente en secundaria son muy inferiores en comparación con el alumnado no gitano y los porcentajes de personas gitanas con titulaciones post-obligatorias son muy reducidos. Un 50% del total de la población con 16 años cursa bachillerato mientras que en la población gitana este porcentaje desciende de forma drástica a un 3,4%. A eso se unen los elevados porcentajes de abandono antes de haber completado la educación secundaria no obligatoria (63,7% de la juventud gitana entre 18 y 24 años abandona frente al 25% del conjunto de la población), pues una parte del alumnado no tiene recursos suficientes para costear materiales escolares o comidas. Además, la masificación y la falta de clases de apoyo hacen que los alumnos con más dificultades no puedan seguir el nivel del curso y se sienten discriminados. Fiel reflejo de esta situación la podríamos encontrar en el barrio de La Coma, mole superviviente bajo el estigma perpetuo de los bloques marginales y la población difícil. «De La Coma al retén, un santiamén», proclamaba una pintada en la pared en los años noventa.
Corría el mes de febrero de 2015 y la Penya Valencianista per la Solidaritat junto con la Asociación de Futbolistas Veteranos del Valencia se planteó contribuir a la formación de jóvenes gitanos y/o pertenecientes a grupos de exclusión social para luchar contra el abandono escolar y mejorar su rendimiento estudiantil. Para ello se realizó la primera edición de un proyecto piloto llamado “campus de fútbol Maranatha”, programa que duró un trimestre y en el que participaron quince jóvenes nacidos en los años 1999, 2000 y 2001 y que cursaban sus estudios en centros con problemas concretos como el I.E.S. Federica Montseny y el Vicent Andrés Estellés, de Burjassot, y el I.E.S. La Coma de Paterna. Así, los veteranos del Valencia entrenaron a los muchachos y éstos se comprometieron a mejorar su rendimiento escolar desarrollando doce sesiones de entrenamientos y tres “master class” dirigidas por el Presidente de la A.F.V.C.F, Fernando Giner. El proyecto fue una propuesta de la Asociación Maranatha a la Penya Valencianista per la Solidaritat a través de Antonio Salvador y Norberto Rius como conformadores del proyecto. Este convenio fue firmado por José Alfredo Maya, presidente de la Federación Maranatha de Asociaciones Gitanas, José María Tomás y Tío, presidente de la Penya Valencianista Per la Solidaritat, José Luis Zaragosí por la Fundación del Valencia (aportantes de equipajes) y Fernando Giner, presidente de la Asociación de Futbolistas del Valencia CF, acompañados por Ricardo Arias, Lluis Pascual y Arturo Boix.
El resultado de este proyecto fue que se consiguió trabajar la motivación a través del deporte, contando con la implicación de sus padres para, entre todos, crecer y compartir nuestros valores. Antes tenían que levantar a sus hijos de la cama para que estudiaran un poco. Después, el saber que si no estudiaban hacía que no pudieran entrenar con los cracks de nuestra historia hizo que el compromiso llegara por sí solo. Y otro milagro más: un equipo de chicas gitanas juegan a fútbol superando los recelos familiares…

lunes, 15 de mayo de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 12 DE MAYO.

EL DRAMA DE LOS ALBINOS EN SENEGAL.
Septiembre de 2013. Aunque ya entonces habíamos desarrollado distintas acciones de construcción de canchas deportivas y de envío de material para la práctica del deporte en Senegal había una realidad que nos preocupaba y que nos generaba una sensación muy amarga. Y esta realidad no era otra que la de los niños albinos en un continente en que la discriminación hace que sus condiciones de vida sean trágicas. Por si esto fuera poco, el clima cálido y soleado tiene un efecto muy negativo en su extremadamente frágil piel y en los ojos pues la constante exposición al sol les causa úlceras en la piel, ceguera y desencadena frecuentemente un cáncer que suele ser fatal. La única protección eficaz para su situación es el protector solar pero, desafortunadamente, por la falta de recursos la gran mayoría no puede obtenerlos.
El acceso a la atención médica es también muy difícil. Sin medios de protección, los niños sufren graves problemas debido a su exposición al sol. Los albinos tienden asimismo a abandonar la escuela antes de tiempo por su discapacidad visual... y esta se convierte en la cadena macabra de su palidez. Por eso desde la Penya Valencianista per la Solidaritat nos propusimos enviar lotes de gafas especiales de protección para la vista de estos niños, así como cremas solares que ejercieran de escudo de sus frágiles cuerpos. Por ello agradecemos a la empresa RNB de la Pobla de Vallbona su aporte solidario que hizo que la vida para estos niños fuese algo menos dura. Esta empresa fue fundada en 1989 por Vicente Ruiz y Romualdo Bertomeu. Porque esa también es nuestra Liga, la de la educación y el compromiso sanitario…
Según un censo elaborado ya en nuestro siglo, en Senegal habría albinos en todo el país. En lenguaje “wolof”, la palabra "poune" se utiliza para designarlos. Los albinos en Senegal son rechazados por una sociedad que los considera una maldición y son discriminados pues se cree que poseen poderes sobrenaturales por sus atributos blancos. Por ejemplo, en aquella mentalidad tribal se cree que tener  sexo con ellos va a curar enfermedades como el SIDA por lo que son víctimas frecuentes de abusos sexuales y las mujeres lo son de embarazos precoces. También allí, los albinos sufren violencia física y psicológica, incluyendo el asesinato, pues sus órganos se venden a precios muy altos y a menudo se encuentran cadáveres mutilados de estos africanos blancos.  Aunque la situación de estos no es tan grave como en países como Tanzania y Burundi,  también sufren masacres horribles y los asesinatos de niños albinos son también muy comunes por lo que no es extraño tener noticia de personas encapuchadas que circulan en 4X4 a través de Senegal a la búsqueda y captura de albinos para secuestrarlos, violarlos y ofrecerlos en sacrificio. Al ser blancos, la gente cree que se pueden contagiar si los tocan, por lo que su esperanza de vida apenas supera los 43 años de edad.
Se calcula que hay más de 10.000 albinos en Senegal, una cantidad casi ínfima en relación a otros países como Tanzania, pero también es muy elevada. Y es que la prevalencia del albinismo es superior en África al del resto del mundo por la consanguinidad y las relaciones sexuales entre familiares. Es habitual que existan matrimonios o descendencia entre parientes como un tío y una sobrina. Allí conocimos el caso de una mujer negra, madre de cinco niños albinos,  casada con un hombre negro que era su primo. Son los despectivamente llamados “fantasmas negros de piel blanca” a los que también la Penya Valencianista per la Solidaritat ha querido abrazar…


martes, 2 de mayo de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 28 DE ABRIL.



665 kilos de esperanza por un mundo mejor.

Estamos en marcha estos días para el envío de un cargamento de material escolar y deportivo con destino a los suburbios de la colombiana Cartagena de Indias, compuesto por 62 bultos y un peso de 665 kg, 665 kilos pues de esperanza en un mundo mejor. Porque el reto de la Penya Valencianista per la Solidaritat es apoyar el crecimiento de los niños en los lugares más remotos del mundo con el acompañamiento del escudo del murciélago, pero este es un eslabón inseparable de la educación en las aulas. A distancia luchamos por tener socios y adelantados estables que sean nuestros ojos y nuestras manos en procurarles un futuro mejor pues su presente no es el más óptimo y en el “Proyecto de la Clínica de lo Social del Colegio Mayor Bolívar” lo tenemos. Las instituciones educativas de un país como Colombia se han convertido en escenario de encuentro de niños, niñas y adolescentes que viven en carne propia realidades que los colocan en situación de riesgo y vulnerabilidad extrema. El desarrollo integral y la estabilidad emocional de los niños y niñas para asumir el proceso de enseñanza y aprendizaje deben verse complementados con hábitos de higiene, alimento y respeto, sin los cuales el resto está condenado a fracasar. Los factores que defendemos en esta educación de la primera infancia son la alimentación y la nutrición, la ausencia de violencia, el evitar el consumo de sustancias sicoactivas, la educación sexual, la coeducación y el papel activo de la familia y las redes de apoyo.
La educación de la primera infancia porque integrarnos ya en el grado obligatorio de educación preescolar hace que los niños asuman un modelo pedagógico muy diferente que favorece los procesos de desarrollo de los niños de los barrios más marginales. La alimentación y la nutrición es relevante pues los bajos ingresos de las familias más pobres no les permiten cubrir la totalidad de las necesidades nutricionales ya que un 15% de la población infantil menor de cinco años sufre de desnutrición crónica y  presenta una estatura inferior para la edad que les correspondería. La ausencia de violencia se identifica con el maltrato infantil, la violencia intrafamiliar, el trabajo infantil, la violencia escolar y el desplazamiento forzado a causa de las guerrillas y otros factores urbanísticos. En relación con el trabajo infantil, 1.400.000 niños entre 12 y 17 años trabajan en las labores más insospechadas. Y en cuanto al desplazamiento forzado, casi un millón de niños fueron obligados a desplazarse. No menos importante es el “matoneo escolar” o “bullying” como agresión constante de un estudiante ‘dominante’ sobre otro ‘dominado’ que genera secuelas en los implicados y en quienes están cerca. Aunque no es común que la intimidación escolar lleve a extremos fatales como el suicidio, sí desemboca frecuentemente en desórdenes graves como depresión, ansiedad, inseguridad, actos de venganza violenta, bajo rendimiento académico y deserción escolar de las víctimas.
Además, el consumo de sustancias sicoactivas es causa de absentismo en una tendencia macabra a consumirlas desde la más temprana edad. La educación sexual debería incidir en el ingente número de adolescentes que ha tenido un parto especialmente en la zona rural. De igual manera, los abortos, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA en los adolescentes son aspectos que castigan sus vidas. La coeducación quiere eliminar las barreas de género porque aún sobreviven prácticas y estereotipos que colocan a las niñas en inferioridad cultural y humana. Respecto a las familias es indudable que el aprendizaje de los niños es efectivo en la medida en que esté en sintonía con la experiencia que viven a diario con sus familias y por eso nos esforzamos en apoyar a instituciones educativas que abren sus puertas para considerarlas como educadoras. Y las redes sociales de apoyo son nuestro primer filtro pues la comunidad debe hacer un reconocimiento a la institución educativa y a los niños y niñas que la habitan, para que se vuelquen en su protección, convirtiéndose en red de apoyo educativo y humano.

Por todo esto, la Penya Valencianista per la Solidaritat quiere agradecer a entidades como AVACU, Ibercaja de Catarroja, Asociación "La Ñigasa" de Anna, la falla Pensat i Fet de Vall d´Uxó, APAMI de Catarroja, la Caja Rural de Albal, la Hermandad del Cristo de la Fe de Valencia, el colegio de los Dominicos de Valencia, la falla del Centenar de la Ploma y APAMI de Catarroja, la Biblioteca de la Torre, Mujeres en Marcha de Alfafar, la Escuela Pública de Benimaclet, al pueblo de Beniparrell y a otras aportaciones privadas su gran colaboración en la campaña de recogida de material escolar para los niños de los suburbios de Cartagena de Indias en Colombia. Sin su gran trabajo, esta nueva ilusión de la Penya Valencianista per Solidaritat no hubiese sido posible.

miércoles, 19 de abril de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 14 DE ABRIL.

Es imposible transmitir la emoción que uno siente cuando escucha cantar “Amunt Valencia” en los confines de un país, Etiopía, por un grupo de cerca de cincuenta niñas y jóvenes ataviadas con camiseta y escudo de nuestro Valencia.
Hacía algunos años que, estando en ese país, vibramos con el triunfo de nuestro Valencia en Málaga que nos convirtió en campeones de la mejor liga del mundo. Al poco, y ejecutando un programa financiado por la Generalitat Valenciana para tratar de reducir y hasta lo posible erradicar la mutilación femenina, visitamos a la lideresa, Bogalech Gebre, que había hecho real lo que parecía un milagro: 1.900.000 mujeres y niñas de toda la comarca de Kembatta se habían rebelado contra la mutilación y se sentían felices. Cinco siglos antes, Quevedo dejó escrito "uno a uno todos somos mortales,  juntos somos eternos". Eso llegamos a pensar con el resultado de un trabajo bien hecho.
El 73% de las mujeres y niñas del país sufrían prácticas dañinas a su integridad y libertad en forma de mutilación genital o de secuestro y al menos una cuarta parte de ellas perdía la vida. Este es un país con más de cuarenta y cinco etnias lenguas, historia, valores culturales y estructuras sociales diferentes, que se cuenta entre los diez países más pobres del mundo y donde el 80% no llega a disponer de dos euros al día para sobrevivir.
Y no sólo reforzamos el trabajo de una mujer, " luz esplendorosa" como se traduce su nombre del amárico, sino que, acompañando a la “Fundación por la Justicia”, le ofrecimos otro instrumento de recuperación de su propia autoestima, la que cualquier valencianista tiene cuando descubre los colores y su escudo sobre pechos que sienten que merece la pena trabajar por valores irrenunciables.
En ese país -como en tantos otros- con frecuencia nos conformamos haciendo preguntas o resaltando contradicciones, sin aportar soluciones ni respuestas y, mientras tanto, se masacra, se mutila a mujeres y niñas, se tortura, se expulsa por la fuerza, se alega la soberanía nacional y se cuenta con la pasividad internacional para alejar de nuestra vista a quienes nos resultan incómodos.
En esta Penya Valencianista per la Solidaritat seguimos pensando que, mientras se logra la perfección de la utopía -ese mundo perfecto que nos siguen prometiendo algunos insensatos de este siglo-, hay que ir tirando, a golpe de contradicción y de lágrimas, de pequeños signos y reducidas esperanzas, haciendo lo que se puede, que siempre es más que lo posible. El compromiso con los derechos de otros y la justicia sin desigualdades a nadie asegura la eternidad, pero podemos asegurar que prolonga muchas vidas con dignidad.

Para la Penya Valencianista per la Solidaritat resulta emocionante admirar a tantas niñas, adolescentes y mujeres que han sido capaces de quedarse íntegras, enfrentarse a quienes querían cortarlas, vestirse y presumir del escudo de nuestro Valencia, con el que por fin pueden reír y jugar, ser y repartirse. La exhibición portando ramos de su tierra y sus raíces nos hizo sentir la emoción de haber ganado otra liga y para siempre: “Amunt, València a la victoria. Amunt, tots junts vencerem. Amunt, ens espera la glòria… És un sentiment…que mai es rendix, que mai es doblega”.

domingo, 2 de abril de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE 31 DE MARZO.


Soy Lucía. Era el curso escolar 2005-2006  cuando llevé a cabo el proyecto “Todos a la escuela” en la escuela de primaria Ginjo en la ciudad de Jima, en Etiopía, gracias a la colaboración de la Penya Valencianista per la Solidaritat, a los que conseguimos contagiar la ilusión por convertir la escuela en un mejor lugar para aprender y socializar. Una breve reunión con José María Tomas y Raúl Celda fue el comienzo de una fructífera colaboración que continuó a mi vuelta a España. A pesar de que han pasado once años desde entonces, todavía siguen vivas en mi memoria las muestras de agradecimiento y cariño de toda la comunidad educativa, sobre todo las sonrisas de los niños.
Entre los más de 2.000 niños que estudiaban en la escuela había un alto porcentaje de huérfanos, niños que habían perdido a sus padres a causa del SIDA, de la guerra o simplemente de enfermedades para las cuales no habían podido acceder a la atención médica adecuada. El proyecto “Todos a la escuela” se centró en estos cien niños y niñas, muchos de los cuales acudían a clase sin haber desayunado y que estaban agotados después de un largo camino recorrido desde sus aldeas. Durante el curso escolar, los beneficiarios recibieron una pequeña asignación mensual que entregábamos a sus cuidadores, abuelas, tías o hermanas, además de uniformes y material escolar.
También destinamos una parte de los fondos a habilitar cinco nuevas aulas que se encontraban en estado ruinoso. Una de ellas la convertimos en “Club de inglés”, donde los niños aprendían el idioma a través de juegos y canciones. En colaboración con el director, el Sr.Fekadu Etana, visitamos a varios artesanos locales y adquirimos ventanas, puertas, pupitres y pizarras. Recuerdo bien el día que inauguramos las aulas pues estábamos muy orgullosos de nuestra labor y las aulas quedaron preciosas. La escuela celebró una gran fiesta, invitamos a las autoridades y a la prensa y el evento se difundió por televisión.
En el terreno deportivo, impulsamos la creación de un equipo de futbol mixto que se llamó “Mini-Valencia F.C.” y que vestía las camisetas donadas por la Penya Valencianista per la Solidaritat. Por aquel entonces el Valencia C.F aún festejaba el doblete histórico de haber ganado la Liga española y la Copa de la UEFA de 2004.  Fue un año de éxitos y fama para el club valencianista y los etíopes son fans de los mejores clubes europeos, así que yo aprendí la alineación del equipo casi de memoria de tanto oírla repetidamente a los locales. Cada vez que me preguntaban y decía que era de Valencia, la recitaban de inmediato; Cañizares, Curro Torres, Marchena, Navarro, Angulo,...

Finalmente, quiero dejar constancia de que este entrañable proyecto es uno de los que considero mis mayores logros en el área de cooperación/educación y de los que me siento más orgullosa. En el recorrido pasaron muchas cosas que no salen en las fotos; establecimos lazos de amistad que aún perduran, cumplimos algunos de nuestros sueños, esbozamos  proyectos futuros para seguir mejorando la escuela promocionando el deporte y apoyando la escolarización de niños sin recursos. Creo de corazón que lo que hicimos en la escuela Ginjo fue muy grande ya que dimos lo mejor de nosotros mismos y recibimos a cambio un sincero reconocimiento por el empeño e ilusión invertidos… Y queda mi eterno agradecimiento a la Penya Valencianista per la Solidaritat por confiar en mí.

viernes, 17 de marzo de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE 17 DE MARZO.

Escuela de fútbol y de vida.

Me llamo Jacques, pero todo el mundo me conoce en Rimkieta por el nombre de « coach ». Rimkieta es uno de los barrios más desfavorecidos de Ouagadougou, la capital de Burkina Faso, país número 183 de 188 países en el Índice de desarrollo humano de 2015. Trabajo desde 2011 para la FAR (Fundación Amigos de Rimkieta). Soy responsable adjunto de los proyectos de “Formación y reinserción de niños de la calle” y de “Entrenamiento deportivo”, donde actualmente tenemos 102 y 80 niños respectivamente, recibiendo formación.

El entrenamiento deportivo es un proyecto que reúne a niños de 8 a 18 años alrededor de su deporte favorito, el fútbol, con el objetivo de alejarles de la calle. En Rimkieta numerosos son los niños que, a diario, cuando no están en el colegio, son susceptibles de encontrar malas compañías en la calle, que les llevan a todo tipo de peligros: robo, trabajos forzados, drogas, enfermedades, violencia, prostitución… Son niños de familias muy desestructuradas debido a la pobreza y a una grave falta de cuidado por parte de los padres. No hay nadie que les obligue y anime a estudiar y hacer los deberes por las tardes, y los niños salen a la calle, a disfrutar del “vagabundeo liberal”, en busca de la “ganancia fácil”.

El entrenamiento deportivo de la FAR es por tanto de una gran importancia porque a través del proyecto no solamente enseñamos a los chicos a jugar a fútbol sino que, además, lo hacemos con los valores deportivos y educativos que permitirán a los chicos tener un aliciente para continuar sus estudios y recibir una educación para la vida que en casa no tienen. Nuestra actividad deportiva ha sido concebida para educar deportistas con valores, a través de la cual reciben:

1.       FORMACIÓN PARA LA VIDA, en los valores a través del deporte. El entrenamiento deportivo empieza cada semana con una charla educativa a los chicos, con el objetivo de transmitirles la importancia del trabajo en equipo, el respeto a la persona y de las reglas de juego, el saber perder con buena actitud, la perseverancia, la lealtad, el afán de superación, el compañerismo, etc. Hacemos un control de la puesta en práctica de lo comentado en la charla en los entrenamientos y partidos, para asegurarnos de que lo que les estamos enseñando lo ponen en práctica y lo comentamos con los chicos poniendo ejemplos concretos vistos durante la semana, al final del entrenamiento.

2.       ENTRENAMIENTO DEPORTIVO, adaptado a las distintas categorías (“poussins”, “minimes”, “cadets” y “juniors”), dependiendo de las edades de cada chico, siguiendo las normas de la Dirección Técnica Nacional de la Federación Burkinabé de fútbol. Los chicos están felices de aprender las técnicas más profesionales del deporte y de avanzar de una categoría a otra.

3.       LA ADRENALINA DE LA COMPETICIÓN. Formamos parte de la liguilla de Rimkieta y de los barrios vecinos; los chicos disfrutan cada semana de la competición a nivel local jugando, muchas veces descalzos, en terrenos de dura tierra, la mayoría de los cuales tiene por porterías un par de piedras en el suelo.

4.       PODER JUGAR EN CAMPOS DE CESPED. También participamos en campeonatos contra equipos de grandes centros de formación y clubs de fútbol reconocidos en Burkina ¡Los niños adoran tanto estas salidas! Para empezar, es la única ocasión, para la mayoría de ellos, de salir del barrio y montar en un autobús, que alquilamos para desplazarnos en estas ocasiones especiales. Pero sobre todo, lo que más les gusta a los niños es tener la oportunidad ¡de jugar en terreno de césped real o sintético! Los niños estallan de alegría cuando les anunciamos que tenemos un partido sobre césped, incluso a pesar de ser conscientes de que difícilmente ganaremos el partido por nuestra total falta de práctica de jugar sobre este tipo de terreno.

5.       UN SUEÑO, el sueño de todos los niños, ¡convertirse en jugador profesional! Y utilizamos su sueño como triquiñuela para animar a los niños a ir al colegio y tener buenas notas, porque es indispensable que tengan buenas notas para ser admitidos en el entrenamiento deportivo de la FAR. Contrariamente a la práctica habitual de los numerosos centros de entrenamiento de fútbol de Burkina donde sólo enseñan a los niños el espíritu de la victoria y buscan futuras “estrellas del balón”, la FAR es, sobre todo, una escuela de la vida para los chicos de Rimkieta.


Una escuela de vida que este año cuenta con la ayuda de la “Penya Valencianista per la Solidaritat” para poder seguir formando deportistas profesionales con valores en Rimkieta. Desde aquí, el más profundo agradecimiento de todos los niños del proyecto junto a su “coach”!

lunes, 6 de marzo de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 28 DE FEBRERO.


Esta historia de la pequeña Sara nos demuestra cómo una entidad aparentemente pequeña puede conseguir sin burocracia cosas que los trámites administrativos de otras más grandes entorpecen y pueden llegar a bloquear. Los padres adoptivos de esta niña nos cuentan: “Nosotros tenemos una papelería en la localidad de Catarroja y un día de finales del año 2006 atendimos a una clienta joven que decía venir de Guinea Ecuatorial y que estaba acompañada por una niña de unos cuatro meses de edad a la que llevaba en un carrito. Nos llamó la atención ver que la niña tenía una incisión profunda y muy llamativa en la cara y después supimos que la medicina lo llama “labio leporino”, aunque esta fractura llegaba hasta bien entrado el paladar. Volvieron a la tienda en un par de ocasiones más y nos hablaron de la odisea que vivieron madre e hija para poder llegar a España en busca de una solución médica. Y es que unas monjas de Guinea le dieron una dirección donde podría encontrar la ayuda que necesitaba en España y se lanzaron a la aventura de subir a un avión endeudándose y sin saber el destino que le depararía esta historia. Ella buscó ayuda médica en Madrid en distintas entidades “benéficas” que fueron pasándose el problema de la niña unas a otras. Gracias a estas visitas a nuestra tienda fuimos conociendo más en profundidad la historia y la madre llegó a decirnos que, cuando estaba desesperada deambulando por la capital de España y pensando que no iba a obtener ayuda, viajó a Catarroja para visitar a una prima suya planeando ya el regreso a su país. Pasó el tiempo y no volvimos a saber nada de ella hasta que reapareció un día con las mejores noticias que podían esperarse. Nos contó que de forma providencial había encontrado en el mercado del pueblo a una mujer que se interesó por el problema de la niña y a la que le relató lo vivido desde su llegada a España. Cuando la mujer contó a su hijo, miembro activo de la Penya Valencianista per la Solidaritat, el encuentro en el mercado de Catarroja la maquinaria de la Penya se puso en marcha. Los médicos vinculados a la Penya hicieron que la niña fuese operada rápidamente pues no era sólo una cuestión estética sino que ese paladar hendido llevaba consigo otras patologías añadidas.
Con la niña ya operada y con sus problemas médicos casi resueltos  nos siguió visitando. Fue la última de sus visitas la que nos cambió la vida. Ella vino a despedirse y nos dijo que tenía que regresar a su país para atender a los hermanos que la niña había dejado allí pero no podía llevarse a Sara porque su tratamiento debía continuar después de la operación. Su miedo desgarrador era dejar a Sara en España pero necesitaba la mejor de las familias para que la cuidasen porque tenía pánico a perderla y no volverla a ver ya más. Al conocer la historia y la situación nosotros le ofrecimos la posibilidad de acogerla y cuidar a su hija. La emoción que vivimos fue desbordante y la Penya Valencianista per la Solidaritat documentó lo necesario para legalizar la acogida de la niña.
Sara habla ahora con frecuencia con su “madre africana”. Esta la visitó cuando la niña fue vuelta a operar hace unos cinco años, mientras que el padre vino hace tres años a conocerla. Este mismo verano fue uno de sus cuatro hermanos el que vino a conocerla. La decisión de acoger a Sara y tenerla como una hija más no fue fácil pues ya teníamos dos hijos mayores de edad y esto significaba tener que empezar de nuevo, volver a cambiar pañales, volver al parque y todo lo que conllevaba retomar hábitos con alguien de tan corta edad pues quisimos cuidar y educar a la niña como una hija más que necesitaba nuestra ayuda. Desde entonces Sara ha tenido revisiones médicas cada seis meses por toda clase de especialistas por lo que su seguimiento y progresión están garantizados. Por su carácter, los médicos le tienen mucho cariño y ella colabora mucho en sus revisiones. En su colegio tiene una conducta exquisita hacia los maestros y los compañeros, quizás porque el conocer desde el principio que su historia no había sido como la de los demás niños le ha hecho crecer en sensibilidad y respeto. Estamos orgullosos de ella”.

La Penya Valencianista per la Solidaritat quiere agradecer a Paco y Mari, los padres adoptivos de Sara, su infinita generosidad y haber sido los verdaderos protectores que la niña necesitaba. José Luis Zaragosí, Isabel Moreno y Alfredo Perales pusieron lo mejor de sí en la Penya Valencianista per la Solidaritat para que la niña recuperara su sonrisa desde la medicina más cercana.