domingo, 19 de febrero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 16 DE FEBRERO.

PROYECTO NSD + EN NAZARET.

“Sabemos que no hay camino fácil que lleve a ningún sitio que merezca la pena, porque todo aquello que es digno necesita de esfuerzo, entrega y compromiso”.

Y esto es el proyecto NSD+, esfuerzo, entrega y compromiso. Esfuerzo por parte de muchos de los alumnos y alumnas del Colegio Nuestra Señora de los Desamparados que trabajan a diario por crecer y madurar como personas; entrega de los más de ciento veinte voluntarios y voluntarias que día a día aportan su ser y su todo al proyecto. Los voluntarios son un regalo para nuestros niños, voluntarios que se entregan en cuerpo y alma, que saben que ante la necesidad no solamente debemos dar algo nuestro, sino a nosotros mismos ya que éste es un modo de servir que hace humilde al que sirve. Entregándonos a nosotros mismos, nunca adoptaremos una posición desigual ante el otro, por muy dura que sea momentáneamente su situación. Y compromiso de la Penya Valencianista per la Solidaritat, compromiso de esta gran institución que quiere caminar con Nazaret ayudando a la consecución de esta iniciativa que el año que viene celebrará ya su quinto aniversario.
Y es que en los últimos años, nuestra sociedad, ha vivido una profunda  transformación social que, unida a los flujos migratorios ha conformado una población escolar heterogénea y diversa. Esta realidad nos plantea el reto de formar a todo el alumnado como futuros ciudadanos que optimicen sus capacidades y sean hábiles en sus relaciones sociales.
Para la consecución de este objetivo es imprescindible el desarrollo de medidas educativas específicas que atiendan a la compensación educativa y a la práctica de la igualdad de oportunidades para el conjunto de nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
Con la finalidad de reducir el efecto de variables sociales y económicas sobre los rendimientos académicos y el desarrollo pleno e integral de los niños, adolescentes y jóvenes, nace el proyecto NSD+ en el Colegio Nuestra Señora de los Desamparados, una herramienta que pretende incrementar el éxito académico del alumnado así como mejorar sus habilidades sociales y personales con la esperanza de conseguir una mayor integración socioeducativa. Y si este proyecto nació y continúa dando frutos, es sin duda por la ayuda de instituciones, personas y entidades como la PVS, que en su día apostaron por él y continúan haciéndolo.
Son muchos los logros conseguidos por el proyecto. Son muchos los datos objetivos que nos indican que funciona, que tiene sentido. Son muchas las gráficas que podríamos reflejar en donde se ve con claridad y nitidez la evolución de muchos jóvenes. Pero lo que más importa sin duda, más que los números, son las microhistorias que hay detrás de ellos. No solamente se ha reducido el absentismo crónico de muchos alumnos, sino que se ha conseguido que la totalidad de los beneficiarios del proyecto cambien su percepción hacia la escuela e intenten mejorar académica y conductualmente con tal de poder participar de las decenas de actividades e iniciativas organizadas por los voluntarios. Anécdotas curiosas, pequeños gestos, historias vividas a diario nos demuestran que, gracias al proyecto, el Centro ha conseguido tener una herramienta efectiva y eficaz para poder trabajar con niños y adolescentes.
Sin duda, el Proyecto NSD+ al igual que la PVS han generado una determinada “cultura”, es decir, un conjunto de valores, procedimientos y comportamientos que estructuran las relaciones entre las personas que viven y sienten esta iniciativa. Nuevas maneras de relacionarse, historias de superación y de esfuerzo, como aquel joven que empezó como niño en el proyecto y a día de hoy forma parte de los voluntarios como entrenador de uno de los equipos, o aquella chica que gracias al tesón y acompañamiento de su tutora, consiguió aprobar todas las asignaturas, o el de aquel chico que empezó a acudir regularmente al colegio porque tenía interés en jugar al fútbol, o como  aquel niño que un día entre lágrimas dijo “ Gracias al proyecto, he vuelto a creer en mí mismo”. 


El compromiso y la solidaridad siempre implican un deseo profundo de cambiar nuestro entorno, de transformar valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por este mundo, de actuar en lo profundo y desde lo profundo. Necesitamos confiar en nuestros niños. Solamente confiando en ellos, se sentirán seguros. Y se sienten seguros actuarán, y si actúan, avanzarán, y si avanzan, tendrán futuro y generarán futuro.  Hoy todos los que leemos estas letras estamos invitados. Invitados a participar del sueño de una opción capaz de transformarlo todo. Un sueño en el que las costumbres, los estilos, las formas, el lenguaje, los gestos, y toda nuestra estructura estén al servicio de las familias y de los niños del Proyecto NSD+. Hoy todos estamos invitados a ser parte de las siglas mágicas de la NSD+ y PVS.

martes, 7 de febrero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 2 DE FEBRERO.


El balón, la excusa ante la violencia.
Desde hace unos cuantos años la inseguridad, la violencia y el delito constituyen uno de los principales problemas de la ciudad de Lima. La violencia juvenil, expresada en pandillas violentas y “barras bravas” (ultras del fútbol), ha pasado a ser un ingrediente importante de inseguridad ciudadana. Las pandillas y las “barras bravas” están íntimamente relacionadas. La existencia de estos grupos perturba la convivencia ciudadana y la pertenencia a una pandilla puede convertirse en el primer peldaño de la carrera delictiva y, a veces,  los pandilleros pueden ser utilizados como mano de obra barata del crimen organizado. Las pandillas y las “barras bravas” son, además, expresión de los problemas familiares, de la escuela y de la sociedad.
A comienzos de los años 90 en el distrito El Agustino (190.000 habitantes) de la ciudad de Lima había treinta y seis pandillas violentas que con frecuencia se enfrentaban entre ellas y causaban destrozos y zozobra en la población. Además, sus integrantes se dedicaban al robo y consumían algún tipo de droga. Muchos de los enfrentamientos entre pandillas, en los que ha habido muertos, han estado relacionados con el fanatismo en el fútbol o la identificación histérica con los colores de uno u otro equipo.
Los adolescentes y jóvenes integrantes de pandillas provienen, en su gran mayoría, de familias desestructuradas, con grandes problemas de violencia familiar interna, abusos y abandono. Se puede suponer que, partiendo de esa situación familiar, cuando ingresan en el colegio siendo niños van a tener problemas de aprendizaje, adaptación, integración, etc… y el sistema educativo peruano, además de muchas otras deficiencias, no está preparado para recibir a chicos y chicas con problemas. Como resultado de esto, tarde o temprano, muchos desertan del sistema educativo o son expulsados por ser “niños malos”. Lo que queda es la calle. Y, en la calle, la pandilla que pasa a ser su “familia” porque acoge, protege, es solidaria…
En el Agustino trabajamos por convertir estas pandillas violentas en asociaciones juveniles (Martin Luther King, Mandela, Gandhi, Tupac Amaru, Che Guevara…) con ofertas educativas, de empleo y deportivas para que los jóvenes puedan encontrar un “nuevo horizonte en sus vidas”. En El Agustino gracias a esta labor se consiguió erradicar las pandillas violentas y mejorar la seguridad ciudadana y la convivencia. El deporte, en concreto el fútbol, ha resultado ser uno de los caminos más efectivos para la convocatoria y la formación de los muchachos.
Al poco tiempo de constituirse la Asociación Martin Luther King de ex -pandilleros, se creó el club Deportivo M.L.K. Para comenzar este trabajo deportivo conseguimos un entrenador, Marcelino Torres quien, además de ser un buen técnico, era, sobre todo, un gran educador que llegó a entrar en la vida de los muchachos. Este fue el comienzo para entender que el deporte podía ser y lo fue un instrumento privilegiado para trabajar todas las carencias que traían los chicos provenientes de las pandillas: normas, disciplina, relación con la autoridad, trabajo en equipo, autoestima, superación de la frustración ante la derrota…
Y así fue como “Chiqui” (José Ignacio Mantecón sj), sacerdote jesuita que lleva viviendo y trabajando en El Agustino más de treinta años y actualmente es asesor para la educación y rehabilitación de jóvenes en toda Sudamérica y Premio Nacional por la Paz en 2015, empezó a trabajar con los más pequeños como una forma de prevenir una futura vida de violencia. Creamos la Escuela Socio-deportiva “Martin Luther King” en la que participan niños y niñas de 5 a 17 años. En la Escuela Socio Deportiva M.L.K. nuestro lema es: “El balón como excusa, la felicidad como objetivo”.  Es admirable ver de qué manera estos niños y niñas van cambiando sus actitudes, mejorando su autoestima, su relación con los otros compañeros y su vida de familia. Entendemos el deporte no solo como actividad recreativa y competitiva sino como un camino para fortalecer la formación integral de la persona. Por eso tratamos de que nuestros entrenadores y entrenadoras sean a la vez formadores que acompañen el proceso personal de los niños, niñas y adolescentes. Tratamos de formar buenos deportistas pero sobretodo buenas personas actuando en la inclusión social de los sectores más marginados de nuestra sociedad.
Pero, además de todo esto, es preciso involucrar a dos actores fundamentales para el cambio que pretendemos se de en la persona y la sociedad: la familia y la comunidad. Necesitamos que la familia entienda que el deporte es parte imprescindible del desarrollo de sus hijos e hijas y comparta nuestros valores y que los vayan integrando en la vida familiar. Por eso, paralelamente, tenemos tiempo para la formación de los  papás y las mamás de nuestra Escuela Socio Deportiva y espacios para que papás, mamás, niños, niñas, adolescentes y entrenadores-educadores practiquen deporte conjuntamente. Por otra parte, es importante que la comunidad se apropie de los espacios públicos deportivos y llegue a considerarlos espacios de formación para sus vecinos.

Gran parte de este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración que en 2008 dio la “Penya Valencianista per la Solidaritat”. Con su aporte pudimos poner las bases para construcción de lo que hoy es el Estadio Municipal de El Agustino donde desarrollamos nuestras actividades deportivas. La Penya supo entender la importancia de esta manera de hacer deporte con contenido social y educativo. 

lunes, 23 de enero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 20 DE ENERO.

PARTIDO CONTRA LA POBREZA.
Desde hace unos cuantos años la inseguridad, la violencia y el delito constituyen uno de los principales problemas de la ciudad de Lima. La violencia juvenil, expresada en pandillas violentas y “barras bravas” (ultras del fútbol), ha pasado a ser un ingrediente importante de inseguridad ciudadana. Las pandillas y las “barras bravas” están íntimamente relacionadas. La existencia de estos grupos perturba la convivencia ciudadana y la pertenencia a una pandilla puede convertirse en el primer peldaño de la carrera delictiva y, a veces,  los pandilleros pueden ser utilizados como mano de obra barata del crimen organizado. Las pandillas y las “barras bravas” son, además, expresión de los problemas familiares, de la escuela y de la sociedad.
A comienzos de los años 90 en el distrito El Agustino (190.000 habitantes) de la ciudad de Lima había treinta y seis pandillas violentas que con frecuencia se enfrentaban entre ellas y causaban destrozos y zozobra en la población. Además, sus integrantes se dedicaban al robo y consumían algún tipo de droga. Muchos de los enfrentamientos entre pandillas, en los que ha habido muertos, han estado relacionados con el fanatismo en el fútbol o la identificación histérica con los colores de uno u otro equipo.
Los adolescentes y jóvenes integrantes de pandillas provienen, en su gran mayoría, de familias desestructuradas, con grandes problemas de violencia familiar interna, abusos y abandono. Se puede suponer que, partiendo de esa situación familiar, cuando ingresan en el colegio siendo niños van a tener problemas de aprendizaje, adaptación, integración, etc… y el sistema educativo peruano, además de muchas otras deficiencias, no está preparado para recibir a chicos y chicas con problemas. Como resultado de esto, tarde o temprano, muchos desertan del sistema educativo o son expulsados por ser “niños malos”. Lo que queda es la calle. Y, en la calle, la pandilla que pasa a ser su “familia” porque acoge, protege, es solidaria…
En el Agustino trabajamos por convertir estas pandillas violentas en asociaciones juveniles (Martin Luther King, Mandela, Gandhi, Tupac Amaru, Che Guevara…) con ofertas educativas, de empleo y deportivas para que los jóvenes puedan encontrar un “nuevo horizonte en sus vidas”. En El Agustino gracias a esta labor se consiguió erradicar las pandillas violentas y mejorar la seguridad ciudadana y la convivencia. El deporte, en concreto el fútbol, ha resultado ser uno de los caminos más efectivos para la convocatoria y la formación de los muchachos.
Al poco tiempo de constituirse la Asociación Martin Luther King de ex -pandilleros, se creó el club Deportivo M.L.K. Para comenzar este trabajo deportivo conseguimos un entrenador, Marcelino Torres quien, además de ser un buen técnico, era, sobre todo, un gran educador que llegó a entrar en la vida de los muchachos. Este fue el comienzo para entender que el deporte podía ser y lo fue un instrumento privilegiado para trabajar todas las carencias que traían los chicos provenientes de las pandillas: normas, disciplina, relación con la autoridad, trabajo en equipo, autoestima, superación de la frustración ante la derrota…
Y así fue como “Chiqui” (José Ignacio Mantecón sj), sacerdote jesuita que lleva viviendo y trabajando en El Agustino más de treinta años y actualmente es asesor para la educación y rehabilitación de jóvenes en toda Sudamérica y Premio Nacional por la Paz en 2015, empezó a trabajar con los más pequeños como una forma de prevenir una futura vida de violencia. Creamos la Escuela Socio-deportiva “Martin Luther King” en la que participan niños y niñas de 5 a 17 años. En la Escuela Socio Deportiva M.L.K. nuestro lema es: “El balón como excusa, la felicidad como objetivo”.  Es admirable ver de qué manera estos niños y niñas van cambiando sus actitudes, mejorando su autoestima, su relación con los otros compañeros y su vida de familia. Entendemos el deporte no solo como actividad recreativa y competitiva sino como un camino para fortalecer la formación integral de la persona. Por eso tratamos de que nuestros entrenadores y entrenadoras sean a la vez formadores que acompañen el proceso personal de los niños, niñas y adolescentes. Tratamos de formar buenos deportistas pero sobretodo buenas personas actuando en la inclusión social de los sectores más marginados de nuestra sociedad.
Pero, además de todo esto, es preciso involucrar a dos actores fundamentales para el cambio que pretendemos se de en la persona y la sociedad: la familia y la comunidad. Necesitamos que la familia entienda que el deporte es parte imprescindible del desarrollo de sus hijos e hijas y comparta nuestros valores y que los vayan integrando en la vida familiar. Por eso, paralelamente, tenemos tiempo para la formación de los  papás y las mamás de nuestra Escuela Socio Deportiva y espacios para que papás, mamás, niños, niñas, adolescentes y entrenadores-educadores practiquen deporte conjuntamente. Por otra parte, es importante que la comunidad se apropie de los espacios públicos deportivos y llegue a considerarlos espacios de formación para sus vecinos.
Gran parte de este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración que en 2008 dio la “Penya Valencianista per la Solidaritat”. Con su aporte pudimos poner las bases para construcción de lo que hoy es el Estadio Municipal de El Agustino donde desarrollamos nuestras actividades deportivas. La Penya supo entender la importancia de esta manera de hacer deporte con contenido social y educativo.
  

sábado, 7 de enero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 6 DE ENERO.

ACCIÓN EN EL CORAZÓN DEL CABANYAL.

Muy cerca del corazón del barrio del Cabanyal de Valencia, y hermanado con el barrio de la Malvarrosa, se encuentra el Colegio Parroquial Diocesano Santiago Apóstol, que forma parte del proyecto de Comunidades de Aprendizaje desde 2011. El colegio es un antiguo edificio protegido de tres plantas, con preciosos suelos y azulejos en todas sus aulas, y merece la pena una visita aunque necesite unos arreglos. También es toda una experiencia participar en cualquiera de sus muchas actividades educativas, como son los grupos interactivos o las tertulias dialógicas literarias, junto con los casi 160 alumnos y alumnas que cursan sus estudios de educación infantil, primaria y primer ciclo de secundaria. Con pocos recursos económicos y espacios limitados, desarrolla actualmente un proyecto de Centro de Acción Educativa Singular (CAES) ya que la mayor parte del alumnado se encuentra en situación de desventaja social y pertenece, en su mayoría, a una cultura minoritaria como es la del pueblo gitano. El colegio está pues al servicio de la comunidad para la que trabaja: todo el equipo docente,  numerosas personas de prácticas y cien personas voluntarias intentan, día a día y con medios escasos, dar respuesta a todas las necesidades de ese alumnado tan especial.

Son muchos los proyectos y las actuaciones que el centro lleva a cabo con el objetivo de preparar al alumnado para los estudios superiores. Somos conscientes de que la total inclusión de los niños y niñas en la sociedad pasa por que la escuela sea capaz de ofrecerles el mejor aprendizaje posible. Desde esta perspectiva y, siendo conscientes de que nuestro alumnado no tiene los recursos económicos para participar de un equipo deportivo, el centro puso en marcha este ilusionante proyecto en el año 2014.

En una comunidad de aprendizaje como esta, alumnado, familiares, profesorado y todas las personas que participan escriben el sueño de imaginar cómo quieren que sea su escuela. A partir de aquí, el centro se organiza para, además de ofrecer las mejores actuaciones que garanticen los mejores aprendizajes, tratar de que se cumplan todos los sueños. A veces son deseos sencillos, como cuando pintan de colores las puertas de las clases, pero otras veces requieren de algo más. Sea como sea, cumplir estos sueños es lo que da todo el sentido al día a día y transforma poco a poco la realidad del alumnado.

Así, el equipo nació en el curso 2014/2015 gracias a donaciones económicas del sector privado como “Singular Stays” y  “Tejas Borja”, junto con la colaboración desinteresada de voluntarios que entrenaban a los alumnos más mayores del colegio utilizando las instalaciones del C.F. Malvarrosa. Gracias a la implicación de los voluntarios y los alumnos del colegio, durante la temporada 2015/2016 se hizo posible el sueño de los chavales y  el colegio pasó a participar en la liga de fútbol sala de las Escuelas Deportivas Municipales del Ayuntamiento de Valencia (Jocs Esportius). Durante esa temporada el colegio ve realizado su sueño y su equipo compite por primera vez contra otros equipos de fútbol sala de la ciudad de Valencia.

Como el colegio Santiago Apóstol no dispone de patio deportivo donde celebrar los partidos, los colegios Escuelas Pías Malvarrosa y el CEIP El Carmen colaboran desinteresadamente cediendo sus instalaciones para poder realizar entrenamientos y partidos durante la temporada pasada y la actual. Es durante esta temporada cuando nace el convenio con la “Penya Valencianista per la Solidaritat”. Gracias a nuestra colaboración el equipo puede dotar del material deportivo necesario a los jugadores y costear los gastos que genera el equipo.

El proyecto deportivo no consiste simplemente en jugar partidos de fútbol sala sino que pretende, a través de los valores que fomenta el deporte, disminuir las desigualdades económicas y sociales del alumnado, generar espacios de ocio saludables y, sobre todo, mejorar los aspectos académicos de los chicos y chicas. Pretende disminuir por tanto el absentismo escolar  ya que el proyecto está íntimamente ligado al día a día de los jugadores y las jugadoras  en las aulas.


Después de dos años de andadura del equipo, podemos afirmar que el comportamiento y los resultados de nuestros chicos y chicas está mejorando día a día. No sólo juegan al fútbol, sino que se han convertido en un colectivo en el que todos se animan y ayudan, no sólo en el terreno de juego, sino también en las aulas y fuera del colegio. Se demuestra una vez más que si el deporte y la escuela caminan juntos se obtiene mejores resultados que caminando por separado. El colegio quiere agradecer enormemente el esfuerzo y apoyo de todos aquellos que hacen que este sueño sea posible: “Singular Stays”, “Ceip Desamparados” y la “Penya Valencianista per la Solidaritat” suman en un proyecto cada vez más ambicioso y que llega a más niños y niñas.

martes, 3 de enero de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 23 DE DICIEMBRE.



UN PROYECTO DEPORTIVO EN ECUADOR.

En los años 2015 y 2016 la Penya Valencianista per la Solidaritat ha llevado a cabo en Ecuador un proyecto en favor de la infancia más desfavorecida, tras el éxito de los años anteriores de su alianza con Nuestros Pequeños Hermanos en Guatemala, República Dominicana y Nicaragua. Esta iniciativa aúna adiestramiento en horticultura para que los niños sepan el valor de la tierra y lo que te devuelve en compensación al trabajo dedicado a ella y un proyecto deportivo de integración y superación personal. Los “alma mater” gemelas de este proyecto han sido nuestros adelantados Eduardo y Pilar, quienes con su compromiso hacen que estos proyectos cambien vidas. Y múltiples han sido con su liderazgo las acciones realizadas para llevar los colores del valencianismo más solidario  a los niños de los rincones más apartados del mundo que carecen de lo básico para llevar una vida digna.
El inicio del proyecto fue la entrega de 153 uniformes y botas de fútbol para niños, niñas y jóvenes con edades comprendidas entre los ocho y los dieciséis años de la zona conocida como “Clementina”. Desde el principio los entrenamientos se convirtieron en diarios de lunes a viernes en horario de 14 a 16 horas. Poco a poco la vinculación de los niños y el respeto a su nuevo entrenador hace que comiencen a inscribirse cada vez más niños y por eso llegan a ser más de cien los integrantes de las dos categorías sub 8 y sub 10 que van a entrenar con Eduardo. Pronto se va a hacer necesario iniciar el equipo sub 8 con niños de seis y siete años por la afluencia de niños nuevos y para evitar que se queden sin jugar. Pero, como no hay aprendizaje sin competición, se organizó un torneo hexagonal sub 10 formando seis equipos entre los propios niños de los entrenamientos, cuyos equipos tomaron nombres de animales elegidos por los niños (Delfines, Pumas, Leones, Caballos, Tigres y Osos). Y, como todos tenían que colaborar en adecentar el terreno de juego, se imponía la construcción de bancos en el campo de fútbol y estos fueron hechos por Eduardo y algunos de los niños con restos de madera de la carpintería. Ya para entonces las equipaciones fueron insuficientes y se hizo a la Penya Valencianista per la Solidaritat un segundo pedido y entrega de cincuenta y tres uniformes y treinta y seis pares de botas de fútbol para los niños nuevos que se fueron inscribiendo en los equipos. Una actividad especialmente querida por los niños fueron los entrenamientos en el río que coincidieron con el comienzo de las vacaciones escolares y que servían también para enseñar a nadar a los niños que no sabían. Para ello, cada jueves se alquilaba una camioneta para transportar a unos cuarenta niños y darles la merienda después del baño.
Y en las clases responden. Es una experiencia enseñar a los niños en las clases de matemáticas las tablas de multiplicar y conceptos de unidades, decenas, centenas y millares viendo los progresos cuando la recompensa es tener un balón de fútbol por el que hacen los mayores esfuerzos. Además, hicimos entrega de veinte equipaciones de fútbol para los niños acogidos en el Hogar “Niños Queridos” que es un orfanato humilde situado a las orillas del río Babahoyo en el que viven veinte niños y adolescentes huérfanos o abandonados. Esta era la primera vez en su vida que tenían un uniforme y unas botas de fútbol por lo que la entrega de estos fue un día de fiesta inolvidable en sus vidas y llevamos también una gran tarta de chocolate para celebrarlo. Por eso también fue un gran acontecimiento para ellos participar en partidos amistosos entre los equipos sub 8 y sub 10 de “La Clementina” contra otros equipos de las mismas categorías de otros municipios cercanos como Pijuyo, Baba y Catarama. Estos partidos fueron una gran motivación para los niños y además se logró aumentar el compañerismo y la amistad entre ellos. Es nuestra obligación inculcar en los niños los valores éticos del deporte y del valencianismo como son el respeto, la generosidad, el esfuerzo, el afán de superación y, por encima de cualquier otro, un nuevo valor que desconocían; la SOLIDARIDAD que ahora conocen y practican gracias  a la Penya Valencianista per la Solidaritat. Un simple gesto como saludar a los jugadores del otro equipo es ya una costumbre arraigada en ellos. Finalmente, una nueva donación de equipaciones de fútbol de la Penya Valencianista per la Solidaritat a la nueva “Escuela del Milenio” inaugurada en el municipio de La Unión y con capacidad para 1200 alumnos, lugar al que este año escolar van a ir a estudiar todos los niños de La Clementina, fue el colofón de este emocionante proyecto y el seguro cambio e impulso de la vida de tantos niños con carencias.


domingo, 11 de diciembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 9 DE DICIEMBRE.


UN NIÑO, UNA OPORTUNIDAD.

En esta magnífica oportunidad que nos ha dado Superdeporte para ser altavoz de la mejor solidaridad valencianista hemos desgranado hasta ahora proyectos que la Penya Valencianista per la Solidaritat ha desarrollado en el Tercer Mundo pero tenemos que decir que en esto de las necesidades infantiles y los sueños por completar… Valencia también existe. Es por ello por lo que estamos desarrollando tres proyectos deportivos en nuestra ciudad en tres colegios de los barrios en situación de mayor emergencia (Nazaret, Fuensanta y Malvarrosa), con una infancia carente de muchas cosas que nos parecerían impensables en este occidente feliz. Historias como la que sigue son ejemplo de que vamos por el buen camino.

Eran las 11.32 del jueves 21 de Julio y su gran preocupación del día era preguntar al coordinador de deportes del Colegio Jesús-María Fuensanta de Valencia si ya sabía quién iba a ser el entrenador de la siguiente temporada. Y es que en este paréntesis del verano, entre el subidón de acabar el cole una vez más y el comienzo del nuevo curso escolar, las actividades pueden ser infinitas junto a la familia o, por el contrario, puede que haya demasiadas horas muertas y el aburrimiento impere en algunos chavales. Esto ocurre en el barrio de la Fuensanta que se caracteriza por ser un barrio de nuestra ciudad formado por una necesidad acuciante después de la riada de 1957 de hace ya cincuenta y nueve años. Las ayudas del Estado más las ayudas de la Comunidad de Murcia, que además da nombre a la plaza donde se encuentra el colegio, plaza de Murcia, hicieron posible que las familias ocuparan estas viviendas de aluvión. Hoy las familias que viven en este barrio han sufrido de lleno la crisis haciendo que el paro afectara a muchas de ellas por lo que, dentro de estas familias, las cualificaciones académicas apenas existen y todo esto genera escasos recursos económicos. Por tanto, esta situación social deja sin horizonte a los niños y niñas del barrio que necesitan un revulsivo en forma de centro escolar comprometido con ellos. Y nuestro colegio, ahora que tiene a los chavales en sus manos, lo que pretende es darles forma para que vean en el deporte una alternativa y una forma de vida que da oportunidades a todos y en la que la inclusión hoy es un hecho real. Y es que el barrio de la Fuensanta es un barrio vivo, desconocido por muchos por hallarse fuera de cualquier circuito turístico, rodeado por unas avenidas, que no calles, con mucha historia en nuestra ciudad, como son la avenida del Cid, la avenida de las Tres Cruces y la avenida de Tres Forques.

Y aquí se cruzan las dos mejores “avenidas” que el deporte del Colegio Jesús-María Fuensanta podía esperar; una, el propio colegio y, la otra, la Penya Valencianista Solidaritat. Todo empezó un dos de Enero de 2.014 y, como todos los principios de año, aquel empezó con nuevos retos. Este reto podemos decir que ha empezado a consolidarse sobre todo porque los objetivos del proyecto estaban claros; queremos que los niños hagan deporte y ocupen su tiempo mejorando deportivamente pero, sobre todo, que sean solidarios con los demás, que respeten, que formen un equipo, que tengan un sueño y que ese sueño les permita, en definitiva, ser mejores personas en el mundo. Porque lo que se pretende en este colegio es que los chavales desarrollen su personalidad íntegramente y que crean que el mundo puede ser mejor gracias a ellos y a través del deporte. Para conseguirlo la Penya Valencianista per la Solidaritat asume los costes de tres equipos de fútbol sala y tres de baloncesto de varias edades y sin barreras de género.


Hemos empezado el artículo hablando de un chaval que preguntaba si había un entrenador para la siguiente temporada. Él es Adrián, de etnia gitana, con un corazón enorme, un chaval que ayer no quería entrenar o prefería quedarse jugando por la calle, pero hoy es el que pide compromiso a su grupo, un capitán, un fijo en cada día de colegio, una alegría para los compañeros, en definitiva, un ejemplo de los resultados que da el proyecto del Colegio Jesús-María Fuensanta con la Penya Valencianista per la Solidaritat y que hará que las pequeñas calles del barrio algún día se conviertan en avenidas… 

viernes, 25 de noviembre de 2016

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 25 DE NOVIEMBRE.

LA VITAMINA DEL DEPORTE EN NAZARET

Todo barrio tiene un espacio que le define; una biblioteca importante, una calle comercial, unas buenas instalaciones deportivas, una plaza emblemàtica... Uno de los múltiples espacios que el barrio de Nazaret identifica como imprescindible es el Colegio de Nuestra Señora de los Desamparados y, en los últimos cuatro años, un proyecto que este centro ha apoyado: el PROYECTO NSD+ NAZARET.
Este proyecto nació con el objetivo de ser una extensión del centro educativo pues cuatro años atrás el Colegio Ntra. Señora de los Desamparados carecía de una propuesta extraescolar que diese servicio a sus alumnos. Para entender esto hay que saber que el colegio es un un C.A.E.S. (Centro de Acción Educativa Singular) , donde muchos de los y las alumnos/as experimentan grandes dificultades para finalizar sus estudios obligatorios satisfactoriamente y donde, desgraciadamente, el absentismo escolar, las faltas disciplinarias y el bajo nivel académico están a la orden del día por los graves problemas que atraviesan sus familias.
Pero desde la creación del proyecto la rutina de los niños y niñas del barrio cambió sustancialmente. Ahora el centro no cierra sus puertas a las cinco y media sino que, al acabar la jornada lectiva, ciento siete jóvenes voluntarios que conforman el proyecto se ponen en acción principalmente a través de dos programas. Por un lado, el “programa DxE” (Deporte por Educación) y, complementando este, el “programa Siroco”.  El objetivo del proyecto ha sido desde el primer momento motivar e incentivar a los alumnos mediante herramientas de ocio y de recreación, principalmente el deporte. En este sentido, se pretende que a través de la práctica del fútbol sala y el baloncesto los alumnos mejoren su conducta y su rendimiento académico. Para llevar a cabo eso, cada equipo cuenta con la figura de un entrenador y un tutor. El entrenador se encarga de dirigir al equipo en el àmbito deportivo; Entrenamientos, aprendizaje de habilidades motrices, mejora de las capacidades físicas... mientras el tutor tiene un papel de acompañamiento y ayuda a los niños que media en todos los conflictos que aparecen. Este voluntario trabaja en conjunto con el profesorado del colegio haciendo un seguimiento de su comportamiento en las aulas, exigiendo buena conducta y el cumplimiento de los deberes diariamente para poder entrenar y jugar. Por otro lado, el programa Siroco dedica sus esfuerzos concretamente a brindar orientación y apoyo académico a los beneficiarios: Técnicas de estudio, explicación de contenidos que no han podido ser alcanzados durante las clases, etc,... En estos cuatro años el proyecto NSD+ ha pasado de tener cinco voluntarios y treinta y dos beneficiarios a ciento siete voluntarios y más de ciento cuarenta beneficiarios por lo que los números cantan.
Y, aunque no exento de dificultades, sí que se puede afirmar que la tarea que semana tras semana realizan los y las voluntarias ha conseguido transformar la vida, ya no solo de los beneficiarios, sino también del propio colegio y, por extensión, la vida del barrio. Podemos decir que la fórmula mágica para que este proyecto crezca año tras año no es otra que la dedicación desinteresada de los jóvenes que conforman el equipo de voluntarios. Estos se han convertido desde la convivencia fraterna en referentes de los chicos y chicas que seis días a la semana participan de todas las actividades y son ya sus verdaderos “hermanos mayores”. Así, podemos contar casos de chicos y chicas con nombre y apellidos que a raíz de la aparición de sus entrenadores y tutores han empezado a tomar un interés por los estudios que antes no tenían y a afrontar la vida desde otra perspectiva más positiva y esperanzadora. No obstante, y en palabras de la dirección: "Estos casos nos motivan y alinean a todos los voluntarios para continuar con esta tarea, pero somos conscientes de que aún queda muchísimo trabajo por hacer ya que todos nuestros beneficiarios merecen una oportunidad para desarrollarse como personas y, muchas veces, el entorno no les brinda esa coyuntura”.
En la actualidad el proyecto se ha exportado a nivel nacional. Prueba de ello son los centros que desde Valencia han llegado a Murcia, que recientemente han implantado una estructura parecida basada en la organización del proyecto NSD+ y, en concreto, del Programa DxE. Para poder hacer toda esta tarea y cuando el proyecto no existía por falta de recursos económicos se acudió a la Peña Valencianista per la Solidaritat para que, desde su espíritu de compromiso con los más necesitados, apostara desde el primer momento por los niños con más necesidades de la ciudad de Valencia, pero a la vez con más potencial de la misma. De esta manera. y marcando el camino a otros benefactores, desde el primer día confiamos apoyando económicamente, con material deportivo y con becas que recompensan el trabajo bien hecho para que los niños tengan una visión del futuro más esperanzadora.
Esta expansión y la repercusión que ha tenido el proyecto dentro y fuera del barrio hacen pensar en este innovador modelo como una herramienta que utiliza el deporte como principal recurso para combatir el absentismo escolar y la prematura e injusta expulsión que sufren muchos niños y niñas con una situación compleja en nuestra sociedad. Deporte, voluntariado y mucho amor transforman nuestra sociedad, dando lo que se merecen a los que menos tienen. Amor y justicia donde se encuentra la Peña Valencianista per la Solidaritat en un lugar principal. Amunt Sempre.